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El Imán y el Pastor regresan a Washington, DC
11 Abril 2008
 (foto: Joanna Margueritte)
El imán Mohammed Ashafa y el pastor James Wuye, de Kaduna, Nigeria, fueron invitados a Washington, DC, del 1 al 4 de abril, para una serie de reuniones y talleres en la Agencia Americana para el Desarrollo Internacional, dirigidos a los actores religiosos comprometidos en la creación de la paz.
Ashafa y Wuye son co-directores del Centro de Mediación Interreligiosa Cristiano-Musulmán en Kaduna, uniendo esfuerzos para resolver los conflictos en Nigeria. Su historia acerca de cómo pasaron de la violencia a trabajar juntos por la paz, es contada en el documental ganador de un premio, El Imán y el Pastor.
La noche del 2 de abril hablaron ante una audiencia de 35 personas, convocadas por IdeC y recibidas por Will Elliott y Ajay Rao de Crow Agents USA. Entre la diversa audiencia se encontraba el presidente y los miembros de la Conferencia Metropolitana Interreligiosa de Washington, un periodista y cronista deportivo nigeriano, un sacerdote que dirige la Oficina de Asuntos Religiosos de la Conferencia Episcopal Católica de EEUU, un profesor israelí en resolución de conflictos de la Universidad George Washington, empleados de Crown Agents, y otros.

El imán Ashafa y el pastor Wuye en Washington. ©kegphotography.com 2008 (foto: Karen Elliott-Greisdorf)
| Hubo una amena discusión luego de presentar una parte del filme que narra la reconciliación entre estos dos hombres, cómo se estableció el Centro de Mediación Interreligosa, y el reconocimiento público y pedido de perdón por las masacres ocurridas en 2004. Paul Wee, un profesor de la Universidad George Washington, quien anteriormente trabajó para el Instituto para la Paz de los EEUU, dijo que él había estado con Wuye y Ashafa en esa reunión pública donde pidieron perdón y este fue aceptado por representantes de comunidades étnicas y religiosas, quienes habían participado en las recíprocas masacres. Una mujer musulmana fue empujada por el gentío luego del pedido de perdón, y esta le ofreció a su pequeño hijo. "Yo estaba temblando. Sabía que ese era uno de esos momentos para los cuales no te puedes preparar. Una mujer musulmana, ofreciéndome a su bebé, a mí, ¡un hombre cristiano extranjero! Entonces el bebé empezó a gritar. Wuye empezó a reír. Ashafa también. Ofrecer un niño a un extraño es un signo de que existe confianza en la comunidad."
El imán Ashafa y el pastor Wuye, en quienes el respeto y el afecto mutuo es evidente, dejaron claro que ambos guardan inquebrantablemente las doctrina y las enseñanzas de su propia religiones – clave para tener autoridad y credibilidad es sus propias comunidades – pero que respetan profundamente la humanidad del otro y están comprometidos a vivir y trabajar juntos.
Un joven sueco, estudiante de una universidad de los EEUU, comentó luego que la conexión que Ashafa hace entre la paz en el mundo y la paz dentro de cada uno fue algo que tocó a muchos. Asya Mohamed, quien actualmente trabaja con IdeC en Washington, comentó: "Ha sido un gran honor conocer al imán y al pastor en persona. Ellos entran a un lugar e infunden respeto, pero al mismo tiempo demuestran mucha humildad. Nos han dejado un enorme regalo sobre la imaginación y el idealismo. La paz no es un sueño; es una realidad que puede ser accesible."
El sacerdote católico después de esto escribió: "Escribí mi doctorado sobre el santo tibetano, Milarepa, cuya historia es también una historia de conversión. Él pasó de buscar venganza a buscar la evolución espiritual y la iluminación. Sentí que la mima historia, en términos cristianos y musulmanes, estaba siendo confirmada en la vida del imán y el pastor. Es muy importante comprender su historia, como algo que ha sido más que una conversión, de alguna manera milagrosa, de dos individuos. El mensaje es que comunidades enteras pueden ser cambiadas a través de medios espirituales – el "re armamento moral" que es la base de Iniciativas de Cambio. Para lograr que esta gran iniciativa espiritual continúe, es importante que se apoye a las comunidades para que vivan bajo este mismo espíritu."
Randy Ruffin y Charles Aquilina
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