Top menu Spanish

Imad, Lina Hamade and Marie Chaftari at the ‘Living Peace’ conference, Caux, Switzerland
"Confiando una en la otra nos unimos y nos dimos el valor para cambiar"
Jueves, Octubre 20, 2016

Tres mujeres, dos de Líbano y una de Siria; una musulmana chiita, una cristiana y otra musulmana sunita, han construido una amistad que sirve de modelo de cómo se construye la paz. Han encontrado maneras de trabajar juntas, participar en capacitaciones y apoyarse atravesando la frontera de sus dos países durante la guerra siria. Juntas, compartieron su historia en la conferencia 'Viviendo la Paz', en Caux, Suiza, en agosto de 2016. Marie Chaftari de Líbano, da inicio a la historia:

"Desde 1975 hasta 1985, "el otro" para mí eran los musulmanes, y esto fue así hasta que los cambios militares y políticos hicieron que "el otro" para mí fuera cualquier persona que tuviera una opinión diferente a la mía, en la política e incluso en la vida cotidiana. De repente mis padres, mis vecinos e incluso la mitad de los cristianos se convirtieron en "el otro" para mí. Tuve la suerte de verme forzada a abandonar mi casa y mi región, a experimentar el desplazamiento, el miedo, los ataques con bombas, la desconfianza siendo acusada de ser traidora y la soledad. Me encontré viviendo con "el otro". Es sólo ahora, después de todos estos años, que puedo decir que tuve suerte; pero por supuesto en aquel momento, me sentí engañada por todas las cosas que acabo de mencionar. Esa nueva situación me hizo redefinir al enemigo y mi manera de ver las cosas.

"Encontrarme con el Rearme Moral (MRA, ahora Iniciativas de Cambio) en 1988, en el pueblo donde me reasenté, me hizo volver a mirar mis opiniones y profundizar en mi fe, y en este lugar comenzó mi cambio personal a través del encuentro con algunos seres humanos, en el verdadero significado de la palabra, especialmente después de mi estancia en Caux ese año con mi hijo, que entonces tenía 3 años.

"Más tarde conocí a Lina en un campamento de verano de MRA en Líbano. Al principio, intentamos hacer algo juntas, pero nuestras visiones de lo que podíamos hacer no eran muy claras. No fue hasta 2005, después del asesinato del jefe de gobierno Rafic Hariri y la división del país en 2 (los que estaban a favor y los que estaban en contra de los sirios) que una de las coordinadoras internacionales de Creadoras de Paz, la australiana Jean Brown, nos vino a ver a Líbano. Ella me pidió que hiciera una cita con la señora Rabab El Sadr, eminente personalidad musulmana, conocida por su apertura y su tolerancia (la señora El Sadr es tía y suegra de Lina). Dudando entre negarme su petición a nivel personal, sintiéndome avergonzada de que Jean no me hubiera pedido que la llevara a conocer a una mujer cristiana, por un lado, y por otro lado, deseando hacer lo que me pidió en el espíritu de MRA, decidí llamar a Lina para pedirle la cita requerida. Me sorprendió la velocidad de la respuesta positiva, aunque la señora Rabab acababa de regresar de un viaje fuera de Líbano. Lina también estuvo presente y fue durante esta cita que nació el movimiento Linaltaki (un movimiento que reúne a niños de las diferentes denominaciones y comunidades). Aunque yo tenía un punto de vista político diferente al de Lina, vi en sus ojos el mismo temor por el destino de nuestro país.

"La segunda cosa que me sacudió fue el ridículo sentimiento de que había tenido que esperar a que una persona extranjera viniera al Líbano para ayudarme a encontrar un tesoro que existía en mi Líbano, a pocos kilómetros de mi casa, lo que yo no había hecho antes simplemente por nuestras diferencias políticas y religiosas. También recuerdo lo que me dijo Jean con ocasión del Día de la Madre: "Si una sola madre puede cambiar el mundo, ¿qué se podría lograr cuando dos madres lo intentan?". Yo era muy receptiva a esa idea y decidí volver a encontrarme con Lina, pero esta vez como madres, responsables de lo que podíamos hacer y dejar a nuestros hijos.

"Pensamos que la amistad y el amor nos ayudarían a conocernos mejor y sobre todo si amas a alguien dejas de creer todo lo que los alborotadores te hablan de ellos. Y cuando nos amamos como madres, nuestros hijos terminarán amándose y no volverán a hacer la guerra. Incluso diría que la verdad sobre el otro sería mucho más precisa y verdadera si la conseguimos de esa persona y no de un tercero. Así fue como comenzaron una serie de reuniones entre mis amigos (cristianos) con un grupo de damas de la familia (musulmana) de Lina. Hablamos sobre el velo y el nikab, sobre el matrimonio y el divorcio, incluso acerca de Cristo y las creencias religiosas y sobre todo lo que se habíamos oído hablar unos de otros.

"A menudo me pregunto qué hubiera sucedido si mi compañera en este trabajo no hubiera sido Lina y no hubiera tenido tales cualidades y esta profunda riqueza interior, y lo que habría seguido haciendo y pensando. Tengo que admitir que a través de su personalidad, Lina me ayudó a descubrir la belleza en 'el otro' y fortaleció mi idea de que siempre se debe dar al otro una oportunidad amándolos e incluyéndolos.

"Con el estallido del terrorismo global y la explosión de la guerra siria, así como el gran número de refugiados sirios en el Líbano, nos enfrentamos a muchas dificultades y a enormes desafíos. El fanatismo está aumentando y el miedo también. Todo lo que tenemos que salvar de las guerras que nos rodean, del fanatismo, así como los riesgos de una guerra civil que se está gestando, son las amistades que construimos. A veces, cuando estoy cansada, y me siento hastiada de todo, especialmente de la situación en el Medio Oriente, y me digo a mí misma que he pasado mi vida en guerras y que nos estamos retirando en lugar de seguir adelante, me recuerdo que cada encuentro de CoP (Creadoras de Paz) fortalece el poder y la esperanza en mí para seguir trabajando en nuestro rincón del mundo.

"Acerca de Iman, mi amiga siria, la conocí después de todas estas experiencias por las que había pasado. Como yo también había sido refugiada y desplazada, comprendí mejor su situación y los sentimientos de los desplazados y los refugiados. Debido a que gente buena me rodeó durante la guerra, por quienes agradezco, que traté de hacer lo mismo por Iman, y hemos intentado con 'Linaltaki' ayudarla y ayudar al nuevo equipo que ha creado en Siria."

Lina Hamade, cofundadora de 'Linaltaki' y profesora universitaria, retomó la historia:

"Vivo en un país lleno de contradicciones religiosas, culturales y sociales, donde la mayoría cree que tienen la razón. Este ha estado sangrando durante los últimos 40 años debido a todo tipo de guerras y conflictos, dejando a sus ciudadanos atormentados y agonizantes.

"Marie y yo no éramos como los otros, aquellos que creían que Dios quería que peleáramos. Cada una, a su manera, creía que el cambio nunca llegaría si fuéramos como ellos, haciendo lo mismo una y otra vez y esperando resultados diferentes. Nuestras diferencias nunca fueron un problema. Al contrario, las apreciábamos, como si fueran un incentivo para la introspección, un motivo para llegar y aprender más sobre el otro, una aspiración para descubrir lo que falta en cada uno de nosotros y cómo nos complementamos.

"Confiando una en la otra, estábamos unidas en el dolor, no necesariamente el mismo dolor, puede que no estemos sufriendo por lo mismo o con la misma intensidad; pero ¿no son aquellos que sufren quienes más comprenden y sufren el dolor de los demás? ¿No son aquellos quienes han sufrido injusticia, quienes luchan en contra de la injusticia hacia los demás?

"Confiando una en la otra, estábamos unidas en el temor, el temor por el futuro de nuestro país, el miedo a contaminar el corazón tierno de nuestros hijos con el odio de los adultos.

"Confiando una en la otra, estábamos unidas en nuestro valor para cambiar, para cambiar los prejuicios y la condescendencia. Aquellos que vivieron la guerra no pueden hacer otra cosa más que propagar la paz. Me pregunté a mí misma: ¿Comparte Marie el mismo sistema de creencias? Yo la acepto tal como es, pero ¿ella me corresponde? Realmente me cae bien, la respeto, aprecio su coraje, la forma en que se volvió a pesar de lo que ha pasado. La veo como un verdadero reflejo de lo que Jesús quiere que ella sea: una mensajera de paz y una obrera por la convivencia. Ella se dedicó incansablemente a modelar lo que Cristo quería que fuera, una verdadera imagen del Creador. ¿Qué más querría yo de una compañera en este trabajo?

"Entonces conocimos a Iman. Estaba sufriendo. No la vimos primero como siria, ni como musulmana, ni como sunita. Vimos su dolor y angustia. Vimos su amor por la libertad y su dedicación por la paz. Nuestras diferencias eran numerosas, por supuesto, religiosas, culturales y sociales.

"Confiando una en la otra, estábamos unidas en Dios - El Más Misericordioso, El Más Lleno de Gracia. "Aunque cada una de nosotras puede seguir sus propias creencias, nos importa poco lo que cada una cree, y nos importa más la forma en que traduce esa creencia. ¿Quién dijo que la diferencia era mala? ¿Quién dijo que la religión divide? ¿No son el poder y la autoridad los que nos dividen? ¿No podría habernos Dios hecho a todos nosotros una nación con una sola fe? ¿No es la diversidad una elección de Dios y un mensaje divino en sí mismo?

"Confiando una en la otra, estábamos unidas en la Meta. Nunca miramos los obstáculos en el camino. Eso hizo bastante fácil para las tres el andar el camino juntas. Hicimos lo que predicábamos, predicamos lo que hacíamos, donde el niño en cada una de nosotras se negaba a crecer hasta que recuperamos nuestros países. ¿Es la fe una invitación para llegar a los demás? ¿No es el servir al otro el mejor altar – cualquiera que sea el otro? ¿No es la mejor oración la que pide alcanzar a mi hermano y a mi hermana en la humanidad?

Entonces Iman, maestra de Damasco, se dirigió a las dos:

 

'Lina, Marie, gracias por abrir su corazón, su casa y por aceptarme como soy. Lina dijo una vez, "¿Por qué debemos que buscar las cosa que tenemos en común con el fin de construir puentes con los demás y permitirles entrar en nuestro mundo? ¿Por qué no podemos aceptar nuestras diferencias? Lo dijo con profunda pasión y frustración. Me dijo muchas veces que me aceptaba como yo era y siempre respondió a mis interminables preguntas sobre la fe y las diferencias en nuestra religión. Lina, ¿ya te he dicho que me haces sentir segura? Gracias por confiar en mí y por tu generosidad y amor.

Marie dijo una vez, "La única manera de derrotar el odio y las guerras es a través del amor". Tenemos dos tipos de amor en árabe, 'hub' es amor condicional y 'mahabbah' es amor incondicional. Marie se refería a "mahabbah". Marie me lo dijo con palabras y me lo demostró también, a través de su amor, su hospitalidad y su apoyo.

"Fui al Líbano en 2012 para asistir a un Círculo de Creadoras de Paz y a un curso de capacitación para facilitadoras. Fui con varias preocupaciones a causa de historias que había escuchado. Estaba confundida y me sentía muy inquieta. ¿Me entregaría a esa voz profunda dentro de mí para ser optimista y dejar un espacio para todos, sin ninguna expectativa de ser aceptada? Otra lucha era la voz del temor de ser rechazada por ser siria o por ser musulmana. La historia, los medios de comunicación y algunos incidentes menores crean una realidad intimidante. Este miedo subyace en muchas de nuestras acciones. Sin embargo, las cosas salieron bien. Experimenté un gran aprecio y simpatía hacia mí y hacia mi país Siria, y pude escuchar historias que me ayudaron a entender las historias de otras mujeres. Déjenme decirles, comprender la lucha de otras personas ayuda a derretir algunas capas de miedo. Compartir historias, llorar juntas y aprender nuevas habilidades, me ayudó a construir un nuevo horizonte basado en la humanidad y el respeto. Ese evento abrió las puertas para construir nuestra amistad y sanar los corazones de pesadas cargas.

"Lina y Marie me ayudaron a llevar esta carga. Muchas veces me invitaron a quedarme algunos días con ellas después de enfrentar tiempos difíciles en Damasco cuando los conflictos empeoraron. Yo parecía como carne congelada llena de ira, ansiedad e incertidumbre. Luego volvía a Damasco con alegría, amor y esperanza. Nuestra amistad se expandió para incluir a otros. El amor debe ser compartido e inclusivo para que las bendiciones puedan ser como una cadena. Marie, Lina y yo organizamos un evento de un día que tenía como objetivo reunir a sirios y libaneses y permitir a los sirios salir de ellos mismos y aprender de otros que también han sufrido los mismos dilemas.

"Conocer al esposo de Marie y oírle hablar sobre su transformación como luchador en la guerra a ser ahora un luchador no violento por la paz, fue muy inspirador. Dejó sin palabras a mis amigos sirios. Luego en Siria, compartieron con sus cónyuges, familias y amigos su experiencia en Líbano. Algunos compartieron que estaban muy asombrados por el amor y la atención que recibieron cuando se conocieron por primera vez con los amigos libaneses, y la manera cálida en que los trataron. Al principio se les hacía sospechoso, y se preguntaban si era real, pero después de muchas visitas al Líbano se construyó la confianza. Ahora esperan con ansias la reunión anual de verano para viajar al Líbano y reunirse con nuestros amigos libaneses y con otros de diferentes países también. Finalmente, estas mujeres sirias fueron capaces de ir más allá de etiquetas como "Soy musulmana", "sunita", "chiita", "Cristiana" o "drusa". Ahora lo primero que ellas ven es a un ser humano.

"Lo que aprendí de mi amistad con Lina y Marie fue:

"Nunca tener miedo de hacer preguntas sobre la fe, la cultura y la tradición del otro, siempre y cuando te acerques a esta persona como aprendiz y no como crítico. Debo revisar mi corazón.

"Cuando me expongo a una situación que me deja frágil, debo recordar que no todos actúan de la misma manera perjudicial. Esto sana el corazón roto de inmediato.

"Crear una visión y compartirla con el universo. Dios/el universo te reunirá con alguien que tenga la misma visión, entonces podrán iniciar su viaje juntos.

"Dios ha puesto a la familia de IdeC y a Creadoras de Paz en mi vida y me ha dado personas maravillosas de todo el mundo para que me apoyen. Pasé por momentos difíciles durante esta terrible guerra, pero tener a Lina, a Marie y a amigos de todo el mundo ha sido como aire fresco en medio de un verano de 49 grados en Damasco! O como una vela en medio de la oscuridad.

Iman continúa, como lo ha hecho durante toda la guerra, reuniendo mujeres y jóvenes, utilizando el diálogo y los Círculos de Creadoras de Paz en Damasco, para construir relaciones de confianza a través de las divisiones religiosas y sociales, para la nueva Siria que un día se levantará de las cenizas.