TENDIENDO PUENTES

Little bridge<br />

Eliézer Cifuentes relata su experiencia colaborando en el proceso de paz de Guatemala y de esta manera ilustra cómo las personas que han tenido un profundo cambio en su vida, pueden servir de puentes para la reconciliación entre los hombres.

EL CAMBIO PERSONAL PRODUCE UNA NUEVA VIDA Y GENERA IDEAS

Cuando tuve la oportunidad de ver la Película “ Por el Amor del Mañana” y conocer a su creadora, Irene Lor, en Caux , una bella tarde después de tomar el té, estando en el jardín frente al Lago Lemán, tomado de la verja que circula ese jardín y viendo hacia el vacío, pensé, ¡Cuán hermoso sería un gran puente que pasara sobre el lago hasta llegar a las montañas de enfrente, que ya es Francia, al costado derecho del gran MONT BLANK!

Y vino esto a mi mente porque Irene Lor nos había relatado esa tarde lo que aparece en su película, de cómo con su cambio personal, al conocer y vivir los principios absolutos del Rearme Moral (hoy “Iniciativas de Cambio”), había tendido un hermoso puente entre los Franceses y los Alemanes. Un hermoso puente sobre el río Rin que produjo no sólo una reconciliación entre dos países, sino el reencuentro entre muchas familias y personas.

Cuando inicié mi vivencia en Iniciativas de Cambio, pensé en un puente, pero en relación a mi país Guatemala, y quizá también en Centroamérica, entre las fuerzas que estaban en Guerra, las organizaciones en armas en Guatemala reunidas en la URNG (Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca) y las fuerzas armadas en todos sus niveles. ¿Cuál era mi preocupación? Ver cómo mi pueblo se desangraba y no se llegaba a nada concreto sino que se transformaba en una lucha sangrienta sin ningún ganador. Tenía familia en ambos bandos y habían muerto amigos y familiares en ambos bandos y aquellas causas por los que yo también había luchado permanecían intactas. Entonces, ¿Qué era realmente lo que prevalecía en esa lucha horrenda entre Guatemaltecos?

Mi preocupación había sido, y aún sigue siendo, la falta de educación, vivienda, salud, la explotación, la falta de oportunidades de trabajo, en fin, las necesidades básicas de la población. Pero también la discriminación que se vivía y, sobre todo, el enfrentamiento entre hermanos. ¿ Pero cómo hacer algo ante esta situación que se vivía?

CUANDO DIOS GUIA Y DIRIGE NUESTRAS VIDAS, ABRE PUERTAS

Yo soy testigo de que cuando decidimos cambiar nuestra vida, Dios abre puertas y nos inspira con pensamientos dirigidos a la búsqueda de la paz y la reconciliación entre el hombre y un Ser Superior, entre comunidades y personas, entre países y continentes.

No sabíamos cómo empezar, pero de lo que sí estábamos claros era que dentro de este uniforme camuflageado, tanto de guerrilleros como de las fuerzas armadas, habían personas y por lo tanto, eran susceptibles al cambio. En nuestro caso podíamos manifestar el amor al prójimo, contribuyendo en la búsqueda y propuesta de soluciones.

De la prácitca de nuestros principios absolutos de honestidad, puereza, generosidad y amor, y la respuesta de estos sectores, dependería en parte poner las primeras tablas de un hermoso puente entre las fuerzas en guerra, de dónde nadie aseguraba que saliera un ganador o un perdedor. En todo caso el perdedor era la gran masa del pueblo que muchas veces no sabe por qué esta de uno u otro bando y diariamente se desangra.

Con ese pensamiento se fueron abriendo puertas entre los militares del rango de coroneles, generales y otros y algunos líderes muy cercanos a las organizaciones armadas de izquierda, que también iniciaron un proceso de cambio, o al menos permitieron llevar este mensaje, el que queríamos que llegara a los protagonistas de esta guerra.

Muchos escucharon el mensaje de “Iniciativas de Cambio” con respecto a sus principios absolutos. Ellos llebaban el mensaje, en algunos caso por el interés de saber de qué bando estábamos, pero lo importante era que el mensaje les llegaba.

ALGUNOS INTERMEDIARIOS
En el gobierno de un presidente civil, en Guatemala, se dieron las primeras pláticas entre militares y civiles, entre pensamientos ideológicamente opuestos y personas de “Iniciativas de Cambio”, que llegábamos del exterior, aunque varios éramos guatemaltecos.

En Costa Rica también se aprovecharon las instancias, se dieron charlas y los pensamientos fueron bien recibidos en una organización civil, representativa de una de las organizaciones armadas de Guatemala.

Un nuevo partido político con mucha relación con las organizaciones guerrilleras y el ejército, también fue una instancia que nos permitió charlas y conferencias de prensa, así como encuentros con diversos sectores sociales y actores de las fuerzas en conflicto en Guatemala.

De igual manera se dieron estas instancias en El Salvador, que sirvieron para que los actores de esa lucha entre hermanos, pudieran sentarse más tarde a dialogar, a pensar que matándose unos a otros no se resolvía el problema de la pobreza, sino que esto acrecentaba más las necesidades de la población.

Se pudo analizar también que, además de deteriorar a la población en cuanto a sus necesidades básicas, habían otros factores más profundos y cuyas heridas aún no han cicatrizado. Heridas que se contagiaban entre, familias, sociedades y población en general.

Me refiero al ODIO, RENCOR, VENGANZA, AMARGURA, que producen heridas muy profundas y cuya cicatrización lleva muchos años, siempre y cuando la persona desee y permita un cambio en su vida.

Estos sentimientos destructivos producen enfermedades físicas y espirituales, enfermedades que son contagiosas y producen un resquebrajamiento de la familia y la sociedad misma. Y de ahí lo imposible que ha sido para mi país lograr un avance más sustancial en los procesos de paz, aunque, por dicha, vamos caminando.

Se explicó que mientras “yo no cambie, no cambiará mi familia” y si no cambian las familias, no cambia la sociedad y el reencuentro y reconciliación de un país como el mío, tomará muchos años.

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Pero lo valioso fue que vidas cambiadas y dirigidas por Dios lograron tender puentes de reencuentro y de reconciliación entre los actores, que de alguna manera han influenciado en este proceso por la creación, construcción y ensanchamiento de la paz. Hubo encuentros entre jóvenes de los cinco países, entre militares, sindicalistas y organizaciones campesinas, que fueron como las primeras tablitas para contruir el puente para el cambio.

Debo reconocer que no somos los únicos en este proceso, pero quizá sí los únicos con el interés de servir de puentes y no de la búsqueda de otros intereses de tipo social, político o económico. Reconocemos lo que Frank Buchman fundador de Iniciativas de Cambio dijo: “El mundo sólo puede cambiar cuando sea gobernado por hombres gobernados por Dios”.

Vinieron también personas cambiadas de Holanda que hablaban el mismo lenguaje que los empresarios Guatemaltecos. Ellos realizaron contactos con miembros de las cámaras de comercio e industria. Hubo además contactos con embajadores, personas de gobiernos, periodistas, dirigentes de los sindicatos, grupos campesinos e indígenas etc.

Hay mucho aún que hacer, especialmente a nivel de Latinoamérica, y se continúa haciendo esfuerzos en muchos países. Seguimos pensando en “Las Américas con nuevos pensamientos de paz y reconciliación, aún cuando éste sea un proceso lento y largo pero “el camino se hace al andar”.

Ojalá que esos puentes no se derrumben sino que se sigan fortaleciendo, porque hay mucho que transitar y cada persona cambiada puede ser tan útil como la primera tabla de un puente, sin la cual habría un vacío peligroso. Especialmente pienso en Centroamérica y más concretamente en mi país, Guatemala, en donde la mies es mucha y los obreros pocos. Es allí donde debemos poner más atención para continuar transitando en esos puentes construidos.

Qué hermoso es pues, poner atención a nuestros pensamientos en los momentos de silencio, porque de allí vienen ideas. Así como aquel deseo que tuve al contemplar el vacío desde los jardines CAUX.

Ideas que se hicieron realidad cuando amigos y equipos unidos en un sólo pensamiento, fuimos poniendo cada tablita para hacer el gran puente colgante que de alguna forma contribuyó, quizá con lo mínimo, en la construcción de la paz que tanto anhelamos en mi país. Y aunque es un proceso largo, quizá de generaciones, al menos se detuvo esa lucha entre hermanos y poco a poco personas, familias y pueblos han ido encontrando el camino del reencuentro. PORQUE GUATEMALA SOMOS TODOS.

Desde Costa Rica, su amigo,

Eliézer Cifuentes