Michel Kipoke, Pionero de la Paz en África
Frédéric Chavanne rinde tributo a Michel Kipoke, un hombre que luchó por la paz.
Michel Kipoke perteneció a la gran familia de Iniciativas de Cambio. El 27 de junio de 2007, falleció después de cuatro semanas de enfermedad. Desde el año 2000, junto a Thomas Ntambu y Bonaventure Nkeshimana, fue arquitecto, estratega y miembro activo de la iniciativa de paz en la región de los Grandes Lagos en África. Aunque siempre pensó en términos del Continente Africano en su totalidad, se involucró particularmente en Costa de Marfil, a donde esperaba volver muy pronto.
Nativo de la República Democrática del Congo (antiguamente Zaire) y del mismo grupo étnico que Patrice Lumumba (los Batetelas), Michel Kipoke tenía un doctorado en leyes marítimas e intentó regresar a su país al terminar sus estudios para practicar su profesión. Estando allá se rehusó a involucrarse en algunos actos dudosos y tuvo que salir al exilio. Fue entonces en Francia donde trabajó, siempre disponible, valiente y siempre listo para ir a las áreas en conflicto de grupos armados, donde no siempre se sabía en quién se podía confiar. Buscaba encontrarse con los rebeldes, a quienes era muy peligroso acercarse.
Es su lucha por la paz, escuchar era su arma principal. Recuerdo nuestra primera conversación hace veinticinco años, cuando apenas acabábamos de terminar nuestros estudios; él nos había dicho un día que fue a través de Iniciativas de Cambio que aprendió a escuchar. "Luego de esto", dijo, "yo no escuchaba; lo único que pensaba era en la manera de exponer mis argumentos y así poder dominar la discusión."
Ganó la confianza de muchos líderes africanos, especialmente de bandos opuestos en los conflictos en Burundi y la República Democrática del Congo. Su actitud moderada causaba un efecto tranquilizador. Como todo un verdadero visionario, tuvo una visión profética para África; no era que él presagiara el futuro, pero él sentía y sabía como expresar lo que se debía lograr para resolver los conflictos. Un hombre de profunda espiritualidad, quien había captado la relevancia del mensaje y el enfoque de Iniciativas de Cambio y lo aplicó a estas situaciones de África las cuales él entendía muy bien.
Muchos líderes venían a hacerle consultas y encontraban en él un excelente punto de referencia. Uno de ellos fue el General Nkunda, una de las figuras más temidas en el Este del Congo, quien había leído un memorando sobre la situación del Congo, el cual había sido escrito por Michel Kipoke, y estaba determinado en encontrarse con él cuando este visitó la región en octubre de 2006. El general le dijo a Michel, "Cuando leí este documento, me di cuenta que todavía existe gente capaz de escucharnos".
Su conocimiento sobre el ser humano le dio gran claridad acerca de los defectos y motivaciones de las personas con las que se encontraba, pero tenía una gran fortaleza, la que le permitió no juzgar a nadie y buscar siempre la manera de animarlos. Era una persona cálida y amigable, con una gran sensibilidad hacia los demás, mostraba siempre una gran capacidad de comprensión y compasión, lo que tocaba el corazón de toda la gente. La sabiduría sobresaliente en sus palabras, radicaba en su gusto por la investigación y la verificación de la información que provenía de una amplia variedad de personas. "Él ha sido uno de los que mejor ha explicado a nuestros oyentes lo que está en juego en las diferentes crisis que convulsionan la región de Los Grandes Lagos de África desde mediados de los años 90", dijo Medeleine Mukamabano, presentadora del programa radial Le Débat Africain, que se transmite cada domingo por la mañana en la Radio Francia Internacional. "Todos recordamos sus opiniones, las cuales siempre fueron claras, relevantes e imparciales, y las cuales siempre mostraron mucha tolerancia."
Michel Kipoke trabajó hasta el cansancio para crear puentes de confianza entre las personas. Lo que él era y lo que él logró es ahora un modelo y un punto de referencia. Esto nos desafía a reflexionar sobre nuestras motivaciones y nuestras acciones, de manera que nosotros también podamos ser reconciliadores entre los hombres y constructores de la paz.

