Tradición y renovación

Con 34 años, Emmanuel Aliba Kiiza llegó a ser el Primer Ministro más joven del reino más antiguo de África Oriental. Mike Lowe se encontró con él en Australia.

Emmanuel Aliba Kiiza (Foto: Rahul Kapadia)Emmanuel Aliba Kiiza (Foto: Rahul Kapadia)Lo primero que llama la atención de Emmanuel Aliba Kiiza es su jovial y amplia sonrisa y su risa contagiosa. Será porque es una de esas personas que cuenta sus bendiciones. A pesar de su humilde origen se convirtió, a sus 34 años, en el Primer Ministro más joven del Reino de Bunyoro-Kitara en Uganda.

Nos conocimos en Melbourne, cuando participaba del curso Cuestiones de Vida, organizado por Iniciativas de Cambio-Australia. Era un grupo diverso de 18 jóvenes, que por 9 días vivieron en comunidad y aprendieron unos de otros y de experimentados “agentes de cambio” de la ciudad. Reflexionaron sobre los valores de cada uno y cómo los viven. Hicieron una conexión entre su proceso de cambio interno y las necesidades del mundo. Se crearon espacios seguros en los cuales compartieron sus extraordinarias historias de vida.

Así nos enteramos que Kiiza nunca conoció a su padre, quien fue asesinado antes de que él naciera. Siendo uno de 8 hermanos y 5 hermanas, Kiiza era el más brillante de su clase. Pero a los nueve años casi tuvo que suspender sus estudios porque su madre no podía pagar la escuela. Afortunadamente, un maestro generoso ofreció pagar su colegiatura. Cuando trasladaron a este maestro a otra aldea, Kiiza lo siguió, caminaba cada día 5 millas de ida y 5 de regreso. Continuó sobresaliendo, pero la escuela secundaria trajo consigo nuevos desafíos económicos por lo que el primer semestre tuvo que quedarse en casa.

Esta vez fue un sacerdote católico, Fray Deogratias Zziwa, quien ofreció pagar su educación. Con el apoyo de él, Kiiza también empezó a estudiar en el seminario, pero se dio cuenta que su vocación era otra – la educación. Con la ayuda de su obispo, completó un master y un postgrado en educación en la Universidad de Makarere, Uganda.

Durante los siguientes dos años Kiiza trabajó preparando futuros maestros en la Universidad de Namasagali en Uganda del Este. Hasta el día de hoy, dice, es feliz frente a un salón de clases. Fue ascendido como jefe del programa de educación a distancia y como jefe de la Escuela de Educación. Casado y con un ingreso estable, bebió haber sido muy difícil mudarse cuando su obispo le pidió regresar a su tierra natal, para ayudar a su Majestad el Rey Agutamba Salomon Gafabusa Iguru Primero a establecer la nueva Universidad de Bunyoro para el Desarrollo.

Con una tradición que se remonta a 4,000 años atrás, Bunyoro-Kitara es el reino más antiguo de África Oriental. Controla casi toda la región entre los lagos Victoria, Edward y Albert y es uno de los cuatro reinos que actualmente conforman Uganda, el cual pagó caro su resistencia a la colonia. De 1890 a 1899 Gran Bretaña arrasó con la región, 75% de la población murió o abandonó el reino. El rey fue capturado y exiliado a Seychelles y las tierras que por tradición eran de Bunyoro fueron entregadas a los reinos rivales vecinos. En los siguientes años de la colonia en Uganda, Bunyoro-Kitara fue castigado, mientras que su reino rival, Buganda, (qué tomó partido por los ingleses) fue favorecido.

“No pude rehusarme a la petición del obispo”, dijo Kiiza, “aunque el trabajo no fuera remunerado”. Sin embargo sus esfuerzos no pasaron desapercibidos. Un año más tarde el Rey le pidió que fuera el Portavoz del Consejo del Reino. Para su gran sorpresa, un año después fue designado Primer Ministro. Luego de nueve días de oración, contemplación y consultas, aceptó, y el 2 de diciembre de 2006 fue juramentado como el onceavo Primer Ministro del Reino.

En el cargo, Kiiza se dedicó a preservar de la rica herencia cultural de Bunyoro-Kitara, con el fin de darle a su pueblo un sentido de pertenencia y orgullo. En 1967 el Presidente de Uganda, Milton Obote, abolió los reinos – temiendo quizás a una fuente de autoridad rival. Estos fueron restaurados hasta 1994. Kiiza ha ayudado a revivir el sistema tradicional de clanes; el Palacio y dos Tumbas Reales han sido restauradas; y el aniversario de coronación (de 9 días), llevado a cabo cada año en la Capital, Hoima, es ahora el evento cultural más grande de Uganda. Persuadió al gobierno de Uganda para que reconociera a Omukama Kabalega (el rey de Bunyoro que peleó contra los ingleses) como Héroe Nacional. Esto sucedió en la ceremonia del 9 de junio de 2009, cuando el Presidente Yoweri Museveni colocó una guirnalda en la tumba de Kabalega y se le rindió honor.

Su pasión por la educación no termina, recauda fondos por medio de la Fundación Educativa Kabalega, para ofrecer becas a alumnos brillantes de familias pobres.

En 2006, siendo portavoz, Kiiza representó al Rey en charlas con Joseph Kony, jefe del Ejército de Resistencia del Señor (LRA). “A causa de sus lazos de parentesco con Bunyoro-Kitara, Kony pidió la ayuda del Rey, por eso el Rey me envió”, explica.

Estaba nervioso, sabía de la reputación de LRA por su brutalidad y el uso de niños soldados durante los 20 años de conflicto con el ejército de Uganda. Junto a otros mediadores caminaron, desarmados, durante varios días adentrándose en el territorio del LRA, sin saber si sobrevivirían. “Algunos de ellos eran enemigos de Kony, y a quiénes había jurado matar. Pero cuando el Rey me envió tuve que obedecer. ¡No podía negarme!” El mensaje que llevaba del Rey era que Kony debía dejar las armas y unirse a los diálogos de paz con el Gobierno. Afortunadamente la delegación fue bien recibida. Kony aceptó el cese al fuego y las negociaciones por la paz empezaron. Kiiza se encontró con Kony muchas otras veces antes de que las negociaciones se rompieran y el trágico conflicto estallara de nuevo.

El legado colonial de “divide y vencerás” ha dejado su marca por toda África, que sostiene conflictos tribales y regionales. “En Uganda estamos tratando de unir todas las instituciones culturales para que vivamos juntos”, dice Kiiza. En noviembre del año pasado por primera vez Kiiza convocó a reunirse a todos los líderes culturales, reyes, jefes y jefes supremos, “para que se reconciliaran”. ¡Todos asistieron y el Rey de Buganda envió al príncipe heredero!

Durante el curso Cuestiones de Vida, y luego de visitar el centro de Conferencias de IdeC en Caux, Suiza, Kiiza quedó impresionado especialmente con las discusiones sobre el perdón y su papel en la superación de las heridas del pasado. Regresó a casa con la convicción de que la amargura que aún existe a causa de la opresión de la colonia, no deja que el pueblo de Bunyoro salga adelante. Está convencido que el perdón incondicional es posible y que es lo único que sanará la memoria herida. Es un asunto controversial. Muchos culpan (con justificación) a los ingleses por la continua pobreza y analfabetismo que hay en el reino.

Si ser ya más Primer Ministro, Kiiza no le teme a nada. En mayo, se llevó a cabo un diálogo intercultural en Bunyoro-Kitara con la Unión Europea. Kizza fue invitado por el Comisionado Residente del Distrito (representando al Presidente de Uganda) a escribir su discurso para la ocasión, el cual hacía un llamado a una nueva relación basada en el perdón. Semanas después ayudó a calmar el enojo en aquellos que fueron despojados de sus tierras durante el período colonial, aconsejando al Presidente, a través del Inspector General de la Policía, a encontrarse con la gente y entrar en diálogo. La demostración que estaba planeada fue cancelada.

En conversaciones con estudiantes universitarios, una chica dijo que “aquel que ha enterrado a su madre no se queda durmiendo en el cementerio, llorando. Por mucho que ame a su madre, debe dejarla ir ¡y aprender a vivir sin ella! Bunyoro ha enterrado a sus seres queridos pero se ha quedado en el cementerio, llorándolos hasta el día de hoy”.

Kizza tiene esperanza. “Aún Roma empezó con la primera piedra”, dice. “Era pequeña pero se convirtió en una gran ciudad.”