Un nuevo tratado para abordar el calentamiento global gira en torno a una palabra - confianza
Geoffrey Lean hablando en el Foro de Caux sobre Seguridad Humana (Foto: Cécile De Nomazy)Un tratado global sobre cambio climático se basa en la confianza, dice Geoffrey Lean, periodista ambiental de la revista del Programa del Medioambiente de la ONU, Nuestro Planeta. Él habla con Michael Smith.
La rapidez con que el calentamiento global está cambiando nuestro mundo, puede ser medida por la capa de hielo del Polo Norte, dice Geoffrey Lean. “En 1997 escribí una historia sobre un famoso científico que predijo que esta se derretiría por completo hacia el final de este siglo. En ese tiempo causó gran conmoción. Pero el mismo científico, sin ser alarmista, concluyó que esta desaparecerá casi por completo hacia el 2020 y en su totalidad para el 2030”.
Necesitamos con urgencia un nuevo tratado mundial para disminuir las emisiones de gases de invernadero. Sin este veremos crecer la hambruna, las inundaciones y las migraciones masivas. Pero Lean dice que para que se firme un nuevo tratado en la cumbre de la ONU sobre Cambio Climático en Copenhague este dependerá de una sola palabra – “confianza”.
“Raras veces en las negociaciones de la ONU todos quieren llegar a un acuerdo”, explica. “Ahora existe un acuerdo general sobre cuáles deben ser las principales provisiones. Los países desarrollados acordarán cortar drásticamente sus emisiones, los que se están industrializando rápidamente acordarán cortar su taza de crecimiento, y ambos contribuirán a un fondo para ayudar a las naciones más pobres y vulnerables para que tomen sus propias acciones para controlar la contaminación y adaptarse a los devastadores efectos del cambio climático.
“Algo de esto ya está sucediendo. El compromiso de los países ricos está creciendo y países como China, India, México, Brasil y otros países pobres están prometiendo reducir el crecimiento de sus emisiones más de allá de lo predicho.”
“No obstante las negociaciones están atascadas, y mucho de esto se debe a la falta de confianza. Los problemas alrededor de la mesa son tan grandes como los que están sobre la mesa.”
Glaciares Árticos se derriten más pronto de lo esperado (Foto: NASA)
Un ejemplo surgió en la última sesión de negociaciones en octubre, en Bangkok, agrega Lean, quien con más de 40 años de reportar sobre asuntos medioambientales es uno de los comentaristas ambientales con más experiencia en el mundo. “Los países en desarrollo se retiraron de la reunión acusando a los ricos de tratar de acabar con el Protocolo Kioto 1997, el tratado existente sobre cambio climático, el cual los EEUU nunca firmó. Ellos querían que este se extendiera y revisara, pues reconoce su derecho al desarrollo. Pero en EEUU, las palabras Protocolo de Kioto, son tóxicas. Nadie lo apoya.
“Si existe confianza entre los negociadores, entonces hay solución”, dice Lean. “Podemos tomar lo mejor de Kioto, agregarlo a un tratado diferente y llamarlo de otra manera. Pero así como está, los pobres piensan, “nos quieren apuñalar por la espalda”. Y los ricos dicen, “¿Cómo pueden ser tan tontos para creer que haremos eso?” Estos son factores muy humanos, pero es esta clase de bombas las que pueden explotar si no confiamos en los demás.”
“Existe una enorme herencia de reacciones humanas que se han construido durante años de negociaciones, no solo sobre el clima sino entre naciones ricas y pobres. Tendemos a pensar lo peor de cada uno. Así que aunque todos quieren un acuerdo [en Copenhague], todos interpretan de la peor manera, como un matrimonio en problemas, el “comportamiento” del otro.
Además, muchos políticos votan, no por los intereses del mundo, ni por los intereses de su nación, sino por los de sus distritos o grupos de presión que representan carbón, petróleo o autos. “Así que existen enormes desafíos morales en todo esto. A menos que los resolvamos no llegaremos a ningún acuerdo”.
Lean mira con esperanza “el tratado más exitoso de todos los tiempos”: el Protocolo de Montreal sobre el agotamiento de la capa de ozono, causado por contaminantes químicos. Este lo llevó a cabo el egipcio Mostafa Tolba, entonces director ejecutivo del programa de la ONU para el Medioambiente. “Una de sus tácticas fue poner a los casi 15 negociadores en el peor salón del centro de conferencias y mantenerlos allí hasta que lograran un acuerdo. Fue duro. Pero también rápidamente se dio cuenta que sin confianza no pasaría nada, y puso gran esfuerzo en ello”.
La redacción final fue tan delicada que no podía ser traducida a los otros 5 idiomas de la ONU, pues cambiar los matices podría arruinarlo. Pero una vez firmado, las industrias vieron que el mundo había cambiado y se introducían con mucha rapidez nuevas substancias. “Fue realmente difícil: sin esa confianza nunca se hubiera logrado.”
Algún líder podría incitar un milagro similar en Copenhague. El Primer Ministro inglés, Gordon Brown está trabajando duro en esto. Y Lean espera que el Presidente Obama viaje 301 millas desde Oslo, donde recibirá el Premio Nobel de la Paz. “¿Podría el Presidente de los EEUU, dirigirse a Dinamarca luego de recibir su premio, demostrando así por qué fue él el elegido correcto para recibir ese honor?”, escribió recientemente.*
Geoffrey Lean desde adolescente quería ser periodista. Trabajó como reportero en el periódico The Yorkshire Post en 1969, y fue puesto en el área de medioambiente la que al principio no le pareció interesante. Pero muy pronto el tema le fue interesando y fue bastante influenciado por “gigantes” como Barbara Ward y EF Schumacher. “En pocos meses estaba enganchado”.
En aquel momento era ilegal nombrar o señalar a industrias británicas, compañías de agua o autoridades locales que estuvieran contaminando ríos. Pero una laguna en la ley le permitió exponer a los 20 principales contaminadores de ríos en Gran Bretaña. Su reporte hizo que la ley cambiara.
Después fue encargado de cubrir el área de medioambiente, primero para The Observer y luego para The Independent – prestando 16 años de servicio en ambos periódicos – y actualmente colabora como Editor de Medioambiente en el Daily Telegraph. Ha ganado una serie de premios, incluyendo el prestigioso premio Martha Gelhorn para el periodismo de investigación en 2002 y el Premio Scoop of Year en 2001 de los Premios de la Prensa Británica (equivalentes a los Pulitzers) y el Premio de la Prensa de Londres, por exponer el secreto del gobierno laborista de los experimentos de cosechas genéticamente modificadas. Irónicamente, Tony Blair, entonces Primer Ministro, le entregó el premio.
El año pasado la calamidad lo golpeó al incendiarse su casa. Por suerte él y su esposa Judy estaba de vacaciones. Su hijo, quien debía dormir allí, a último momento decidió pasar la noche con un amigo. Al volver a casa, sin saber lo que encontrarían, decidieron reconstruirla lo más amigable con el ambiente que pudieran costear. Esto ha sido más difícil de lo que pensaban: cuando hablamos los cimientos ya estaba puestos, pero Lean todavía no sabía cómo sería la calefacción y de qué estarían hechas las paredes!
Lean insiste en que ser amigable con el ambiente no significa vivir una vida de mortificación, pero es la mejor manera de estimular el crecimiento económico. Él mismo está tratando de ponerlo en práctica.
* La Casa Blanca anunció, el 25 de noviembre, que el Presidente Obama asistirá a la Cumbre de Copenhague en su camino hacia Oslo.
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