En Busca de Certeza

Paul Williams (Foto: Elisabeth Williams)Paul Williams (Foto: Elisabeth Williams)En estos tiempos hay mucho cinismo alrededor de la confianza. ¿Son confiables los bancos? Aquí en Gran Bretaña la gente acostumbraba decir, "Tan seguro como el Banco de Inglaterra". Ahora no están tan seguros. ¿Son confiables los medios de comunicación masiva? ¿Son confiables los políticos? Usted sabe a qué me refiero – "nunca creas en nada hasta que haya sido negado oficialmente" o "La relación entre el electorado y los políticos está fundada en la confianza y la comprensión; ¡ellos no nos comprenden y nosotros no confiamos en ellos!" Así que el precio de la confianza está al alza y en el clima actual los líderes deberán trabajar aún más duro para ganarla. Pero la confianza que deseo considerar en este artículo es de otro tipo – confianza en Dios. Hay otra palabra que es algo así como un satélite de la confianza y es la certeza.

No sé ustedes, pero yo en estos días – tal vez tenga que ver con el hecho de haber ingresado a las filas de los mayores de setenta años, o de haber descubierto finalmente que soy, por naturaleza, una persona que se preocupa mucho – me siento más necesitado de certeza. Más necesitado de lo que antes me sentía. Certeza de que Dios está ahí. Certeza de que voy por buen camino. Certeza de que todo va a estar bien. Certeza de que voy a recibir los dones de gracia, fuerza y sabiduría que un evento en particular pudiera demandar.

No sé si al final de cuentas esto es falta de confianza – o un entendimiento más sabio de mis propias capacidades, mis propias falibilidades. De cualquier manera, frecuentemente me siento incompetente para alguna tarea o un encuentro, y necesitado de certeza.

En los primeros días en que comenzaba a trabajar con Iniciativas de Cambio, recuerdo que alguien me preguntó: "¿Confías tú en el Dios a quien sirves?" Mi respuesta inmediata fue "Sí". Lo dije en serio, pero ahora me pregunto si mi respuesta fue tal vez demasiado inmediata, si salió demasiado fácilmente de mi boca, tal vez incluso un poco impulsivamente – sin medir realmente la profundidad de la fe que esta respuesta implicaba y requería. Sí, yo confiaba en Él. Yo confié en Él cuando dejé la universidad y me embarqué en un trabajo de tiempo completo, sin salario y en una carrera sin estructura. Yo confié en Él cuando me casé sin un centavo en el banco. Ahora pienso que estaba siendo impresionantemente informal cuando le mencioné este hecho a mi futuro suegro. En aquel momento me pareció algo de lo más natural.

Recuerdo un incidente al poco tiempo de habernos comprometido. Mi padre tenía una iglesia en Eastbourne y nosotros íbamos hacia allá desde Londres en una de nuestras visitas ya como una pareja comprometida. Se nos esperaba en el servicio matutino de mi padre en la Iglesia Unida Reformada y el tren se atrasó. Nos pareció que él se veía un poquito ansioso cuando llegamos justo a tiempo. Para el momento en que el sermón terminó, ya sabíamos por qué. El tema del sermón era "¿Hasta dónde puedes confiar en Dios?" – y estaba dedicado a nosotros. Mi padre sabía un poco sobre la profundidad de la confianza que necesitaríamos al embarcarnos en nuestra vida matrimonial.

Mi esposa y yo confiamos cuando los hijos nacieron – primero una hija y luego la otra. Confiamos cuando se trató de su educación… y así seguimos adelante.

Esta es nuestra propia historia de confianza. Una definición de confianza que encontré es "certeza basada en experiencias pasadas". Para saber si se puede depender de las personas en el futuro, con justa razón deseamos saber cuán confiables han sido en el pasado. Un banco deseará conocer (¡…o al menos deberían interesarse en conocer!) su historial crediticio antes de poder determinar si usted es sujeto de crédito, antes de concederle un préstamo. Si usted está designando a una persona para un cargo que requiere confianza, usted desearía conocer su historial. Saber algo sobre su pasado. Usted desearía encontrar referencias sólidas.

De manera similar podemos ver hacia el pasado y preguntarnos, ¿cuál es nuestra experiencia en el pasado? ¿He podido depender de Dios en el pasado? ¿Ha cumplido sus promesas? ¿Puedo confiar en Él en este momento? ¿Y mañana?

Recuerdo cuando viajé a la India por segunda vez en 1967. Un grupo de nosotros volamos juntos desde Londres. Al llegar, los demás fueron invitados a unirse a un grupo de jóvenes itinerantes que andaban por ahí con canciones y piezas teatrales cortas – pero yo no. Se me hizo saber que yo estaba invitado a quedarme en Bombay y trabajar como Director de Circulación para Himmat – la revista semanal en inglés fundada por Rajmohan Gandhi y que buscaba "una India limpia, fuerte y unida". Por supuesto dije que sí (después de todo habíamos llegado a servir en cualquier manera que pudiéramos), pero con un peso en el corazón. ¿Qué estaba haciendo Dios? Parecía más aventurado salir por los alrededores con el grupo de jóvenes itinerantes. Y si iba a trabajar con Himmat, ¿no podía con toda seguridad haber sido invitado a trabajar en el área periodística, como reportero? Yo no sabía nada sobre Circulación y con seguridad no era algo que pareciera muy emocionante..

Sin embargo, esos tres años trabajando para el Semanario Himmat resultaron ser una época de enorme realización. Descubrí que la circulación podía ser realmente muy interesante y gratificante. Resultó incluyendo trabajo con estudiantes en todo Bombay buscar promover las subscripciones a través de una serie de campañas en los diferentes campus universitarios. Y sí logré escribir un poco, en forma de reseñas literarias y de cine. Y para mi mayor alegría, fue en la oficina de Himmat que conocí y me enamoré de Elizabeth, quien trabajaba como Secretaria del Editor. Nos casamos en 1971.

Ah, vosotros temerosos santos tomad nuevos bríos,
Las nubes a las que tanto teméis
Llenas están de misericordia y se vaciarán
Derramando bendiciones sobre vuestras cabezas.

(William Cowper, "God Moves in a Mysterious Way")

Todos hemos tenido experiencias como esta – y al recordarlas – y traer cada una a nuestra memoria – nuestra confianza se refuerza. Aquel que fue confiable en el pasado lo será en el futuro.

Una persona que es frecuentemente citada en este contexto – de nuestra búsqueda de certeza – es Juliana de Norwich, la religiosa del siglo XIV que se integró al templo de San Julián en Norwich. Ella tenía una sensibilidad sobrecogedora de la providencia del amor y el cuidado de Dios. "El objetivo de Dios es el amor", escribió, "antes de crearnos Él nos amaba". Sus palabras más ampliamente conocidas son, "Todo irá bien, y toda clase de cosas irán bien". Pero su promesa no es con relación a todo, no es una promesa general de bienestar. Ella dio una explicación más completa de lo que quería decir cuando dijo, "Él no dijo "No seréis atormentados, no seréis perturbados, no os lamentaréis". Él dijo "No seréis derrotados"." Juliana reconoce que bien podrían haber pasajes oscuros que debemos atravesar, en los cuales no es fácil encontrar el sentido. Momentos en los que nuestra confianza es verdaderamente puesta a prueba. Momentos en que nos preguntamos "¿dónde está Dios en todo esto?" Una Juliana de hoy en día, la escritora holandesa Corrie Ten Boom, lo pone de esta manera, "Cuando un tren atraviesa un túnel y se oscurece, no tiras el boleto y te bajas. Te sientas tranquilamente y confías en el maquinista."

Algunas veces me siento muy humilde y al mismo tiempo desafiado cuando veo cómo otros se enfrentan a los golpes de la vida. ¿Tendré yo ese valor? ¿Seré capaz de seguir confiando en Dios de esa manera? ¿Sentarme tranquilamente y confiar en el maquinista? No sé cómo voy a reaccionar si el túnel se pone realmente oscuro. Pero ciertamente estaré buscando hacia dónde voltear para encontrar seguridad. Un lugar obvio hacia dónde voltear son nuestras escrituras – para los cristianos como yo, la Biblia. Concluyo solamente con un breve ejemplo que ilustre lo que quiero decir. Está tomado del libro de Isaías, capítulo 46, versículos 3-4. Por supuesto, hay muchos más.

"Oídme, casa de Jacob y todo el resto de la casa de Israel, los que yo he traído desde el vientre, los que habéis sido llevados desde la matriz.
Hasta vuestra vejez yo seré el mismo y hasta vuestras canas os sostendré. Yo, el que hice, yo os llevaré, os sostendré y os guardaré."