Hope-Sierra Leona: socio clave en la aplicación del programa de reparaciones simbólicas

Desde un país asolado por la guerra, lleno de personas perseguidas por los recuerdos dolorosos de la brutal guerra civil de 1991-2002, Sierra Leona está surgiendo como un rayo de esperanza, esparciendo su resplandor sobre otros países africanos que todavía se encuentran bajo las nubes de las tormentas de amargos conflictos. Y Hope-Sierra Leona, la ONG fundada en 2000 por un refugiado de guerra de Sierra Leona, John Bangura, y ahora afiliado a Iniciativas de Cambio-Internacional, está desempeñando un papel clave en este desarrollo. Trabajando con la Comisión Nacional para la Acción Social (NaCSA, por sus siglas en inglés), recientemente coordinó una exitosa serie de ceremonias de reconciliación y funerales simbólicos, en respuesta a una recomendación de la Comisión Verdad y Reconciliación. Este es un paso muy importante en el camino hacia una sociedad más tolerante y más democrática.

El Desafío

La Honorable Señora Khadija Sam-Sumana, Segunda Dama de la República de Sierra Leona, corta la cinta antes de desvelar el Memorial del Cacicazgo Kakua, del distrito de Bo, Región Sur. En su discurso hizo un llamado a la gente a unirse para construir un futuro mejor para Sierra Leona. (Foto: John Bangura)La Honorable Señora Khadija Sam-Sumana, Segunda Dama de la República de Sierra Leona, corta la cinta antes de desvelar el Memorial del Cacicazgo Kakua, del distrito de Bo, Región Sur. En su discurso hizo un llamado a la gente a unirse para construir un futuro mejor para Sierra Leona. (Foto: John Bangura)Los 10 años de guerra civil en Sierra Leona, se llevó a cabo entre combatientes respaldados por el gobierno y las fuerzas rebeldes, que no sólo querían el poder político, sino también el control de las lucrativas minas de diamantes del país, y se caracterizó por una crueldad y violencia inimaginables.

Cuando la guerra terminó en 2002, se estima que 50,000 personas murieron. Años de tortura, violación y mutilación brutal de miles de civiles, entre ellos un sinnúmero de niños a quienes les fueron amputadas sus extremidades con machetes, han dejado una cantidad impresionante de víctimas en la población, destruyendo el tejido social y económico del país. La guerra también ha llevado a miles de los más educados habitantes de Sierra Leona al exilio en los Estados Unidos y Gran Bretaña, privando al país de sus valiosos conocimientos.

Preparaciones para el Programa

Reconociendo la necesidad de llevar la esperanza a la gente, el actual gobierno de Sierra Leona utilizó su agencia, NaCSA, para implementar un programa nacional de resarcimiento. Este programa se destina a cubrir dos áreas, material y simbólica. Las reparaciones materiales consisten en pagos o los servicios prestados a las víctimas de la guerra, mientras que las reparaciones simbólicas van dirigidas a la sanación emocional a través de antiguas prácticas arraigadas en la cultura local.

Con los años de experiencia acumulada que posee Hope-Sierra Leona, esta ONG fue contratada para prestar servicios en las reparaciones simbólicas, en los diecisiete cacicazgos de los cinco distritos de Tonkolili, Bo, Bonthe, Pujehan y Kailahun. En el cumplimiento de su mandato, Hope-Sierra Leona ha vuelto a aplicar las lecciones y las estrategias que ha desarrollado desde que John Bangura experimentó una profunda transformación personal en una conferencia de Iniciativas de Cambio en Tanzania en 1999, y superó sus propios sentimientos de odio contra sus antiguos enemigos. Desde la fundación de Hope-Sierra Leona en 2000, la organización ha aplicado el enfoque de de Iniciativas de Cambio de auto-examen, el compartir de historias personales y la búsqueda del perdón, en su trabajo con personas marcadas por la guerra.

A pesar de cierta controversia acerca de la fecha en que comenzó la guerra, en general se acordó en que comenzó el 23 de marzo de 1991 en Bomaru, arriba en el cacicazgo de Bambara, en el distrito de Kailahun. Así, el gobierno, a través de NaCSA, recomendó que 23 de marzo 2009 debería marcarse como punto de partida de un nuevo Programa Nacional de Resarcimiento y que Bomaru debía ser elegido como la sede de su lanzamiento.

Esta primera ceremonia fue la primera prueba para Hope-Sierra Leona en implementar un trabajo en alianza con NaCSA. Hope-Sierra Leona, evidentemente, superó la prueba, y ganó el reconocimiento como líder en el ámbito de la reconciliación y la construcción de la paz.

Mediante el Programa de Reparaciones Simbólicas, Hope-Sierra Leona fue capaz de facilitar la  reconciliación entre Jefe Supremo Coomber, el cacique Mandu, sel distrito de Kailahun, Región del Este (izquierda), y el Miembro del Parlamento local, el Honorable Sam McCarthy (al centro). La antigua animosidad entre los dos líderes terminó de una forma dramática y pública. El Programa de Reparaciones Simbólicas casi se transformó en celebraciones de paz en el reino. (Foto: John Bangura)Mediante el Programa de Reparaciones Simbólicas, Hope-Sierra Leona fue capaz de facilitar la reconciliación entre Jefe Supremo Coomber, el cacique Mandu, sel distrito de Kailahun, Región del Este (izquierda), y el Miembro del Parlamento local, el Honorable Sam McCarthy (al centro). La antigua animosidad entre los dos líderes terminó de una forma dramática y pública. El Programa de Reparaciones Simbólicas casi se transformó en celebraciones de paz en el reino. (Foto: John Bangura) Las actividades preliminares para la ceremonia de Bomaru comenzaron el 21 de marzo de 2009. Los tres días que duró el programa fue coordinado en colaboración con el Jefe Supremo local, Foray Gondor, que, como todos los jefes supremos en todos los otros cacicazgos donde se celebraron estas ceremonias, tuvo un papel simbólico muy importante. El programa fue diseñado para crear un espacio y una oportunidad para toda la comunidad de participar en un ritual de perdón y reconciliación que simbolizan los primeros pasos hacia un futuro nuevo y pacífico.

Los tres días estuvieron llenos de eventos para proporcionar un sentido de liberación emocional para las víctimas de la guerra y para empoderarlos para participar en la reconstrucción de su país, como ciudadanos dispuestos a olvidar el pasado y seguir adelante. Por lo general, los dignatarios fueron recibidos con los tradicionales rituales culturales, incluyendo disfraces y bailes. Servicios de oración musulmanes y cristianos dieron a los participantes la oportunidad de escuchar mensajes de perdón y compasión.

Una joven estudiante, con mucha valentía explicó cómo sus padres fueron asesinados en su presencia. Ella fue violada y más tarde recibió un disparo en la pierna derecha. Aunque no sabía quién le había disparado, ella perdonó a todos los que han perpetrado estos crímenes y sufrimientos en contra de ella y de muchos otros como ella. (Foto: John Bangura)Una joven estudiante, con mucha valentía explicó cómo sus padres fueron asesinados en su presencia. Ella fue violada y más tarde recibió un disparo en la pierna derecha. Aunque no sabía quién le había disparado, ella perdonó a todos los que han perpetrado estos crímenes y sufrimientos en contra de ella y de muchos otros como ella. (Foto: John Bangura)El momento de reflexión en silencio, fue introducido por Hope-Sierra Leona en la ceremonia de Bomaru y más tarde fue adoptada como un componente de todos los programas posteriores. Muchas personas se acercaron para compartir sus horribles experiencias durante la guerra y luego hicieron declaraciones públicas de perdón a sus antiguos enemigos.

El ritual del sacrificio de una vaca y la distribución de la carne fue otra característica de estas ceremonias que se basaron en las tradiciones culturales. Otro ritual, la limpieza de arbustos sagrados se llevó a cabo, pero sólo fue presenciado por los miembros de sociedades secretas, sin ser admitidos los medios de comunicación o cámaras.

Partidos de fútbol, fiestas, sesiones improvisadas, bailes y plantación de árboles de la paz unieron a la gente en sentimientos de hermandad y camaradería.

Sin embargo, la experiencia emocional más intensa para la mayoría de la gente fue probablemente el funeral simbólico de las víctimas de la guerra, que no se había realizado de acuerdo a la dignidad de los ritos o servicios funerarios.

Las ceremonias de reparación en otros cacicazgos y distritos siguieron más o menos el mismo patrón, con variaciones según las circunstancias y las prácticas locales.

El Memorial de la ciudad de Daru, cacicazgo de Jawai, al este de Sierra Leona (Foto: John Bangura)El Memorial de la ciudad de Daru, cacicazgo de Jawai, al este de Sierra Leona (Foto: John Bangura) El valor del programa radica en ayudar a las personas alcanzar un sentido de catarsis, trabajando a través de sus sentimientos de dolor y pena, abriendo espacios seguros donde puedan reconocer públicamente sus propios errores propios (en vez de echar toda la culpa sobre el enemigo), y fortaleces su determinación de no permitir que tales horrores se repitan.

Hope-Sierra Leona logró los objetivos del programa, a pesar de los desafíos que van desde los habituales problemas logísticos a las dificultades presupuestarias y malentendidos acerca de la cantidad de dinero disponible para las comunidades.

Próximos pasos

Al concluir esta parte del programa, Hope-Sierra Leona centrará sus esfuerzos a partir de abril de 2010 en una serie de diálogos a nivel comunitario por todo el país. Estos se basarán en el exitoso curso de formación Fundamentos Morales para la Democracia y en construir sobre la valiosa experiencia adquirida con el programa de reparaciones simbólicas.

Para obtener más información sobre las actividades de Hope-Sierra Leona, por favor consulte www.hopesierraleone.org