Tres clases de materialismo
Cain OrmondroydCain Ormondroyd es abogado, vive en Londres, Reino Unido.
¿Padece usted de Afluenza? Los síntomas son: demasiadas posesiones, una obsesión enfermiza por las revistas de chismes de farándula, y un marcado incremento en los trastornos emocionales. Quienes se encuentran en los países occidentales angloparlantes están en la zona de mayor riesgo, de acuerdo con Oliver James, autor de Affluenza and its sequel (Afluenza y de su secuela), The Selfish Capitalist (El Capitalista Egoísta).
La causa de esta enfermedad según James, no es un microbio sino una idea: el Materialismo. Significa "darle un valor demasiado alto al dinero, las posesiones materiales, la apariencia y la fama". Distrae a las personas de satisfacer sus necesidades reales – las necesidades humanas básicas de relacionarse, tener un trabajo significativo, y demás. El resultado es un gran aumento de los trastornos emocionales y enfermedades mentales presentes en el mundo angloparlante desde la década de 1970.
Y entonces, ¿cuál es la cura?
El Doctor James prescribe un "Capitalismo menos egoísta", basado en el modelo europeo, con un mayor énfasis particular en permitir a los progenitores atender a sus propios hijos. Siendo yo un abogado sobrecargado de trabajo que aspira a ser un esposo hogareño, no podría estar más de acuerdo con él. Le deseo buena suerte.
Pero, ¿hay algo que se necesite más? Realmente depende de lo que signifique para usted el materialismo.
1) El materialismo como estilo de vida
Es precisamente a esto que va orientado el libro. Todos conocemos personas que se encuentran deslumbradas por la riqueza y la fama, demasiado entusiasmados con las buenas cosas de la vida, o hasta cierto punto adictos a ser el centro de la atención. Yo acostumbraba disfrutar mucho de identificar a estas personas, hasta que me encontré con el terrible descubrimiento de que yo era uno de ellos. Riqueza, confort y el ser atractivo – todas estas cosas son buenas, pero según mi experiencia no se consigue la felicidad si se buscan por sí mismas. Entre mayor cantidad de veces al día reviso mi creciente saldo bancario (¿recuerdan que les dije que soy abogado?), menos feliz me siento con mi vida tal como es.
Por supuesto que hay un incremento en los trastornos emocionales si "el dinero, las posesiones, la apariencia y la fama" se vuelven la principal meta de nuestra sociedad, o la única.
2) El materialismo como filosofía, o como una forma de ver el mundo
Los libros señalan específicamente al mundo angloparlante, desde la década de 1970, como un ambiente particularmente "materialista", pero tomando un punto de vista más amplio, todo el siglo XX fue una era materialista en Occidente. La concepción occidental, moderna y dominante del mundo, era materialista en el sentido de que nos dice que estamos solos en el mundo. Nada es real, excepto lo que es superficialmente visible y científicamente medible. No hay Dios, y la espiritualidad es una ilusión – o simplemente es un asunto privado, sin lugar en la vida o el debate público.
Al final de cuentas, incluso el "Capitalismo no egoísta" es materialista en este sentido. Se trata de cambiar las circunstancias materiales de la vida. Creo que sería beneficioso – pero, ¿es ésto suficiente para enfrentarse de verdad a los problemas identificados?
Yo fui un materialista en este sentido hasta hace unos pocos años. No idolatraba conscientemente al dinero, las posesiones, las apariencias o la fama. Pensaba que yo era un híbrido entre Karl Marx y el Capitán Planeta, así que rechazaba el “Capitalismo Egoísta” con la mayor firmeza. Tenía una vida llena de trabajo significativo, rodeado de amigos, con tiempo abundante para pasarlo con mi familia, pero encontraba cada vez más que no podía realizarme con mi familia, o ayudar a mis amigos, y que el trabajo era una forma de canalizar mi propio orgullo y competitividad. Uno de los resultados fue la infelicidad.
Yo tenía grandes planes para la sociedad, pero no tenía una alternativa real para el materialismo en mi propia vida.
Encontré una alternativa en una dimensión espiritual. La palabra "espiritual" está muy trillada – significa una multitud de cosas, desde Cristo hasta cristales – pero en mi caso se constituyó en una decisión por vivir a la luz de los preceptos morales de Dios, y ser guiado por su Espíritu. En pocas palabras, decidí seguir a Jesús.
Me senté a evaluar mi vida frente a los estándares de honestidad, pureza, generosidad y amor absolutos, y muy pronto me di cuenta en dónde me había equivocado. Tomarme un momento cada día para la oración y la escucha silenciosa en busca de la orientación de Dios, me ayudaron a corregirla (¡esto me tomó bastante más tiempo!). El resultado es que mis relaciones familiares se han transformado, y tengo una guía sobre qué camino tomar en mi trabajo, la cual, si la sigo, me ofrece una alternativa real a mi antiguo enfoque egocéntrico.
3) Materialismo en contraposición al dualismo
Encontré que sin una dimensión espiritual en la vida, disponer de las condiciones materiales favorables no es suficiente. Pero, ¿significa eso que la espiritualidad es lo único importante?
El arzobispo William Temple dijo en una ocasión que el Cristianismo es la más materialista de las grandes religiones del mundo. Como cristiano, yo creo que este mundo no es una realidad de inferior calidad, desde la cual necesitamos escapar hacia un remanso puramente espiritual. Es la creación de Dios que es buena – estropeada hasta el extremo por la maldad y la decadencia, pero esperando a ser gloriosamente restaurada. Otros podrían expresar esta idea de forma diferente, o tener otras maneras igualmente útiles para enfocar el tema.
En otras palabras, ¡el mundo material es importante! La religión (para los cristianos) no se trata de ser como un ser de otro mundo, o de renegar de la vida. Tampoco se trata de salvar almas y dejar que el mundo se vaya al infierno en una carretilla. El mundo sí importa, y Dios seguramente espera que nosotros rindamos cuentas por la forma en que hemos usado su creación.
Para quienes vivimos en el Occidente (particularmente en las regiones de Occidente en donde se habla inglés), éste debe ser un prospecto escalofriante. Aparentemente estamos tan obsesionados con el dinero, las posesiones materiales y la fama que hemos creado una nueva enfermedad social, la Afluenza, que se contagia por doquier en nuestras sociedades. Mientras tanto, como muestran las recientes discusiones en Copenhague, tenemos poco tiempo o pocas ideas para lograr una justa distribución de los recursos, o un cuidadoso trato del entorno natural.
¿Mis propósitos de Año Nuevo? Ser una persona menos motivada por el dinero, las posesiones y la fama. Pasar más tiempo en silencio, pidiendo a Dios que me corrija y me dé su orientación. Hacer lo que me toca para llevar esta experiencia a otros que lo necesitan. Trabajar con ellos en busca de un mundo material de justicia, paz y amor.
NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.
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