Reconstruir Haití no va a ser suficiente
Antoine JaulmesEl terremoto del 12 de enero en Haití fue devastador. Entre 50,000 y 100,000 personas murieron. La ayuda internacional fue rápidamente movilizada, aunque hubo muchas críticas alrededor del hecho de que la ayuda enviada llegó muy lentamente a quienes más la necesitaban; el despliegue de la ayuda fue retrasado por la destrucción de la infraestructura del país – que ya de por sí era inadecuada, dada la aguda pobreza de Haití.
¿Por qué fue que la realidad cotidiana de Haití no provocó la misma emotiva reacción que la catástrofe que golpeó a la isla? La expectativa de vida en Haití es de solamente 53 años (comparada con alrededor de 75 años en países desarrollados). La tasa de mortalidad infantil de niños de menos de cinco años es de 12.3 % (comparada con 0.5% en países desarrollados), lo que significa que más de 40,000 niños muy pequeños mueren cada año en Haití. Perder a un hijo antes de su quinto cumpleaños es una tragedia poco común para los habitantes del mundo desarrollado, pero es una cruel realidad en Haití – las posibilidades son de una en cada siete. Noventa y cinco por ciento de estas tragedias podría ser evitada si la pobreza se redujera.
El escándalo de la pobreza está presente todo el tiempo ante nuestros ojos. La llegada del lujoso crucero Independence of the Seas (Independencia de los Mares), a las devastadas costas del norte de Haití tres días después del terremoto, únicamente hace más evidente el asunto. Ciertamente la idílica playa de Labadee recibe un flujo continuo de bien alimentados turistas norteamericanos, que buscan descanso y esparcimiento, cerca del epicentro del temblor, en el corazón mismo de esta tierra atormentada por el hambre, la violencia y la muerte. Esta playa, como algunas otras, es una zona prohibida para los nativos, a quienes se restringe el acceso por medio de alambre de púas y guardias armados hasta los dientes.
Sin embargo, los 4,000 turistas del Independence of the Seas, que muy pronto son seguidos por los 3,000 del Navigator of the Seas (Navegante de los Mares), representan al mismo tiempo una oportunidad. Su presencia, mantenida a pesar de la catástrofe, tal vez sea impresionante, pero es también una posibilidad para la isla: trae consigo ingresos adicionales y la entrega de ayuda alimenticia. Los organizadores, Royal Caribbean, están dispuestos también a contribuir con ayuda monetaria, para satisfacción de los representantes de la ONU en Haití, como reportó uno de sus directivos al periódico inglés The Guardian.
Disfrutar de estos idílicos lugares, mientras que el país se encuentra devastado por el terremoto, ha sido sin embargo una prueba para la consciencia de los turistas según el diario suizo 20 minutes: algunos no han desembarcado en Haití, conscientes de los miles de víctimas esparcidos a lo largo de las calles, y de los sobrevivientes para quienes el agua potable y la comida son escasas. Otros no han tenido reparos. Después de todo, éstas son para ellos vacaciones pagadas a través de arduo trabajo, que deben ser disfrutadas.
¿El mérito principal de los barcos de Royal Caribbean no es resaltar el escándalo de la extrema pobreza? Alrededor del mundo, 25,000 niños de entre 0 y 5 años mueren diariamente por causas que podrían ser fácilmente prevenidas. Las principales infanticidas son la desnutrición, la malaria, la diarrea y la neumonía, en un contexto de infraestructuras y servicios médicos insuficientes o nulos. Dicho número es equivalente a un terremoto en Haití cada dos o tres días. La principal aliada de estas asesinas es la extrema pobreza, una maldición y una esclavitud que padecen Haití y el 20 % de la humanidad.
Lo que sí demuestran los cruceros de Royal Caribbean, e indirectamente también el terremoto del 12 de enero, es que se necesita de un cambio urgente. El desbalance en la distribución de la riqueza y la injusticia han llegado a tales alturas que la estabilidad global está permanentemente amenazada por el conflicto y la migración. Reconstruir Haití es una tarea noble e imperativa, alrededor de la cual se unirán los poderes económicos, sin duda alguna, pero reconstruir Haití no es suficiente. Lo que se necesita en este siglo es poner un fin a la extrema pobreza, romper las cadenas del servilismo económico, así como fueron rotas las cadenas de la esclavitud hace dos siglos.
Al igual que el calentamiento global, el dilema de la pobreza es de vital importancia para el futuro de la humanidad – y sin duda encara las mismas profundas dificultades que aquel para vencer intereses nacionales o creados. Un gran movimiento moral, una movilización internacional de la opinión pública, y una buena experiencia de diálogo y negociación son necesarios para llevar a cabo los cambios necesarios. Iniciativas de Cambio busca contribuir a ellos a través de sus conferencias internacionales en Caux, Suiza.
Esperemos que la solidaridad internacional que trabaja para ayudar a Haití se convierta en el fundamento de un despertar de la consciencia sobre la pobreza, que resulte en el impulso necesario para la lucha en contra de este mal. Si fuera así, el sufrimiento de Haití no habría sido en vano.
Antoine Jaulmes se graduó en 1981 de ingeniero de la Paris School of Mines (Escuela Minera de París). Después de su servicio militar, trabajó durante un año con el Rearme Moral en Francia, Estados Unidos y Canadá. Desde 1983, ha trabajado como ingeniero con PSA Peugeot Citroën, teniendo a su cargo varios puestos en producción e Investigación y Desarrollo. Se sintió especialmente satisfecho de ser llamado dos veces a integrar el equipo a cargo del lanzamiento de nuevas plantas ensambladoras de automóviles, una vez en Francia y otra en Eslovaquia. Actualmente es el vicepresidente de la junta directiva de Iniciativas de Cambio de Francia, y miembro del Consejo de la Fundación Suiza Caux-Iniciativas de Cambio.
NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.
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