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El Espíritu de la Empresa Social en Jamaica
04 Julio 2007
Walkerswood Caribbean Foods, with Woody Mitchell, Managing Director, and Roddy Edwards, Chairman
Michael Smith visita una comunidad rural en Jamaica donde una singular sociedad ha generado empleo, dignidad y desarrollo.

No muy lejos del lugar donde nació la leyenda del reggae, Bob Marley, en St Ann, distrito de Jamaica, 3 agricultores trabajan en una granja de pimienta, en la aldea de Walkerswood. Aston, Hopeton y Horacio son supervisados por Osbourne "Apple" Francis, administrador de 82 años. Si no fueran agricultores tendrían que buscar otros empleos, y tal vez con suerte lo encontrarían en algún hotel, bar o tienda en el complejo hotelero de Ocho Ríos, en la costa norte donde llegan todos los cruceros turísticos.

Pero algunos turistas prefieren tomar el camino que va por Fern Gulley a Walkerswood (3,000 habitantes). Allí visitan la fábrica de alimentos que produce una especie de barbacoa llamada jerk, la cual se ha convertido en el sinónimo del sabor del Caribe alrededor del mundo. El paseo turístico a la comunidad de Walkerswood Jerk es una de las atracciones turísticas más importantes del Caribe.

Los proyectos de auto-ayuda de Walkerswood pretenden ser un modelo de desarrollo rural, contrario a la tendencia de las grandes ciudades que ofrecen empleos que afectan las economías en desarrollo. Este experimento ha atraído la atención del Viceprimer Ministro de China, Keng Piao, quien lo visitó en 1979 y del príncipe Carlos en el año 2000.

La clave del experimento de Walkerswood es la increíble relación de confianza entre empresarios afro-caribeños, entre ellos Woody Mithchell, gerente general de la compañía de alimentos, y una familia terrateniente blanca, que por su condición privilegiada pudo haber perdido credibilidad.

La historia se remonta a los años 30. Minnie Pringle, hija de uno de los mayores terratenientes de Jamaica, heredó Bromley, la gran casa colonial en Walkerswood, donde el antiguo dueño empleaba esclavos.

El fermento político de los años 30 despertó su conciencia social y Minnie Pringle abrió las puertas de Bromley tanto a blancos como a negros, y a aldeanos que se unían a ellos en las oraciones de la mañana. "A la luz de más de 280 años de historia de colonia británica, este era un lugar increíble", comenta el periodista Martin Henry de Kingston.

La hija de Minnie Pringle, Fiona Edwards, quien ahora tiene 91 años, y sus nietos Johnathan y Roddy, han continuado con la tradición de la comunidad de Bromley. Fiona cuenta que como adolescente de la alta sociedad británica "disfrutaba de la vida desordenada", cuando en 1936 conoció el movimiento espiritual del Grupo Oxford (precursor de Iniciativas de Cambio), y eso transformó su vida. Regresó a Jamaica con la determinación de "hacer algo" por la comunidad de Walkerswood.

Heredando este sentido social y espiritual, Johnathan Edwards ayudó a desarrollar el Concejo Comunitario de Walkerswood, lanzado en 1973, mientras su hermano Roddy dirigía el comité de desempleo. Estaban determinados a crear empleos locales. Según Roddy Edwards, el ser un jamaiquino blanco lo involucraba en el "gran robo que significó para algunas personas el no haber sido justamente pagadas por su trabajo en pro del desarrollo de la nación". Conciente de la espantosa historia de esclavitud en el Caribe, dice que "la mejor manera en que los descendientes europeos pueden reparar sus errores, es creando empresas justas y sostenibles".

Lavando cebollines para procesarlos en la fábrica
Lavando cebollines para procesarlos en la fábrica (foto: Michael Smith)
En 1976, él y otros aldeanos de Walkerswood crearon industrias artesanales, vendiendo al principio cerdo jerk en los 8 bares que había en el área. Pronto se convirtió en la primera compañía que embotellaba y promocionaba el famoso sazonador jerk.

En 1976, la compañía tomó el nombre de Walkerswood Caribbean Foods e invirtió US$ 6 millones en una planta de 15 acres en el valle de Bromley, gracias a la inversión del empresario chino-jamaiquino, Ray Chang. Emplearon 160 personas para la manufactura de 23 productos, como la salsa de coco, la pasta de pescado Solomon Gundy, jalea de guayaba, mermelada de ron y otros condimentos. Exportan el 85% de su producción a cadenas de abarroterías y tiendas en el Caribe, Norte América y Europa, logrando ventas de US$ 6 millones en 2006.

De igual importancia son las compras que hacen a más de 3,000 granjeros y el trabajo que proporcionan a los recolectores de las cosechas, quienes les suministran los ingredientes: pimienta, cebollines, fruta de ackee, hojas de callaloo, jengibre jamaiquino, famoso por ser el mejor del mundo, y tomillo entre otros. "Su éxito ha sido el efecto económico multiplicador en su comunidad", generando ingresos constantes para los agricultores locales, comenta el reporte Caribe 2005 del Banco Mundial.

La granja de la compañía siembra pimientos dulces, lechugas y coles, en un invernadero de 103 pies de largo, en un ambiente controlado para evitar el uso de pesticidas. La meta es suplir a la fábrica durante todo el año, con un proyecto fundado por USAID y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas.

La Fundación de Desarrollo Comunitario de Walkerswood apoya actividades comunitarias: educación, reconstrucción en emergencias causadas por huracanes y combatiendo el sida. En el taller de artesanía de la aldea, Michael Denton y su equipo de carpintería, Jerome y Benjamin, fabrican gran variedad de productos para vender a los turistas en la tienda de la fábrica: cajas para té, tablas para queso, joyeros, llaveros, con incrustaciones de mosaicos coloridos. Estos artículos son solicitados por tiendas de regalos en Kingston y hasta en Bahamas.

Hopeton Dunn, de la Universidad de las Indias Orientales y Presidente del la Comisión de Radio-transmisión de Jamaica dice, "Walkerswood es un oasis en el área rural de Jamaica. Ha ayudado a crear un modelo de comunidad en la cual los más privilegiados y prósperos trabajan hombro con hombro con los desposeídos, compartiendo y creando un símbolo para todo el país de lo que este puede ser cuando existe colaboración y conciencia social."

Doreen Frankson, Presidente de la Asociación de Manufactureros de Jamaica, opina que "la globalización ha sido muy dañina al abrir sus mercados al mundo. Luchamos por ser competitivos. Compañías como Walkerswood, que son locales y poseen un nicho de mercado, son las que debemos implementar". Desea ver más compañías siguiendo ese modelo, generando "empleos directos e indirectos en la comunidad". Ya existen algunas, pero nunca en la misma escala.

Woody Mitchell, ganador del premio Norman Manley a la "excelencia en el servicio a la comunidad", ha estado atado a una silla de ruedas desde un accidente automovilístico en 1972. Su fe lo sostiene y lo inspira en su rol de gerente general. Él y Roddy Edwards trabajando unidos son, a su criterio, "excelentes socios". Mitchell agrega que los agricultores jóvenes están reconociendo que su trabajo es un trabajo digno, y no es sólo un trabajo para los más viejos. Y aunque oficialmente el desempleo nacional es de un 12%, no existe, necesariamente, desempleo en Walkerswood.

De acuerdo a los sondeos en Jamaica este año, la Primer Ministro, Portia Simpson Miller, recomienda buscar el desarrollo "centrándose en la comunidad", según el diario Sunday Gleaner. El Partido Nacional ha estado en el poder por 17 años pero, según los sondeos de opinión, van mano a mano con el Partido Laboral. Esta contienda será tan picante como las especias de Walkerswood.
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