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De los Prejuicios Hacia una Visión Común
13 Mayo 2008
 Jóvenes camboyanos y vietnamitas hablan sobre sus problemas en la cima de la montaña Bakheng (foto: Seang Sopheak)
Vietnam y Camboya tienen una historia de conflictos de siglos. Peter Heyes cuenta lo que algunos jóvenes están haciendo para que su generación acabe con eso.
En Julio 2004, 230 jóvenes se reunieron en el sitio de Wat Rajabo, en una pagoda del Siglo XVIII en la cuidad camboyana de Siem Riep, en la XI Conferencia Juvenil Asia-Pacífico (APYC), organizada por Iniciativas de Cambio. Entre ellos 17 vietnamitas. Al dar la bienvenida una joven jemer admitió que para ella era muy difícil amar a sus poderosos y más grandes vecinos.
Algunos vietnamitas se sintieron ofendidos y enojados y decidieron regresar a casa. "¿Por qué estar en un lugar donde no somos bienvenidos?", dijo uno.
Dos años antes, en una APYC en Malasia, una anciana vietnamita de Gran Bretaña – cuya experiencia viviendo en Camboya cuando niña la hizo más sensible – de una manera muy especial, pidió perdón a los jóvenes camboyanos por lo que su nación hizo a Camboya luego de la caída del régimen de Pol Pot, gesto que conmovió profundamente a los camboyanos presentes. "Nunca pensé que un vietnamita comprendería el dolor y el sufrimiento que he experimentado como camboyano", dijo uno de ellos. Él y sus amigos volvieron a casa con el deseo de ver un cambio en las relaciones entre los dos países y esta fue una de las razones por las cuales organizaron la APYC en Camboya.
Convencieron a los vietnamitas que se quedaran. Noche tras noche hablaron sobre las cosas que los dividían. Los tallados en las famosas ruinas de Angkor Thom, las cuales visitaron, describen las guerras y las invasiones entre los dos países durante el siglo XII. La guerra entre Camboya y Vietnam que llevó a expulsar a Pol Pot en 1979, la ocupación de las tropas vietnamitas y las continuas disputas territoriales, todavía es historia viva para muchos.
En la sesión final de la APYC la joven que había confesado su desconfianza, se encontraba parada al lado de sus nuevos amigos vietnamitas, cada uno luciendo una enorme sonrisa y el traje tradicional del otro país. En el bus de regreso a Phnom Penh, los jóvenes de ambos países cantaban y disfrutaban de la mutua compañía.
Empezaron a correr los correos electrónicos entre los nuevos amigos y pronto se dieron cuenta que el diálogo informal que habían iniciado necesitaba continuar. En pocos meses organizaron el primer Diálogo Camboya-Vietnam (CVD) en Vietnam. En las montañas del complejo Dalat, los 22 participantes reflexionaron y compartieron sus intereses. Se dieron cuenta que tenían las mismas necesidades, problemas y sueños. Empezaron a ver al otro como ser humano.
Ninguno de los camboyanos había viajado antes a Vietnam. Transitaron por los túneles subterráneos preservados desde la "Guerra Americana", pasando por la ciudad de Ho Chi Minh y tuvieron diálogos con estudiantes universitarios. Los anfitriones hicieron que se sintieran bienvenidos. Padres de familia vietnamitas sentían desconfianza, pero los jóvenes camboyanos los acogieron cálidamente, dándoles así una visión diferente de su gente. Poco a poco las actitudes empezaron a cambiar.
Los vietnamitas llevaron a sus huéspedes a Kampuchea Krom – una parte de Vietnam que perteneció a Camboya – donde se encontraron con la comunidad jemer y se unieron a su festival tradicional. Para los camboyanos que aún sentían dolor por la pérdida de estas tierras, esta fue una visita muy significativa y emotiva.
"No estamos tratando de ser corteses", escribió un vietnamita. "Quizás algunas personas todavía piensen en el pasado y en los aspectos negativos de la relación entre Vietnam y Camboya, pero… un mejor futuro está por venir."
Otro dijo que deben mirar más allá de una simple amistad y buscar "las relaciones entre los dos países. Debemos construirlas… a través de intercambios, capacitación, estando abiertos a las ideas de los otros. Si tenemos el espíritu y el dinero, podremos lograrlo."
Sí, para estudiantes y jóvenes de escasos recursos, el dinero siempre es un problema para empezar algo. Afortunadamente, así como Iniciativas de Cambio, una serie de ONGs también vieron su potencial. El Comité del Servicio de Amigos Americanos en Camboya apoyó este primer diálogo en 2004 y lo ha continuado haciendo desde entonces, también dando capacitación y facilitación mientras los inexpertos equipos establecen sus objetivos y programas. Recientemente han recibido el apoyo del Centro Internacional de Conciliación, el Servicio de la Iglesia Mundial, el Servicio de Desarrollo Alemán, Maryknoll y el Comité Central Menonita.
Este proceso los condujo a otro Diálogo Camboya-Vietnam, CVD2, esta vez en Camboya. Los vietnamitas llegaron, sabiendo que muchos camboyanos estaban resentidos contra su nación. A algunos jóvenes no se les permitió asistir pues sus padres temían por su seguridad. Una vez más los anfitriones ayudaron a romper esas barreras. Además de compartir sus vidas, preocupaciones y relaciones, escucharon a camboyanos muy respetados de la sociedad civil y agencias de desarrollo que hablaron sobre la construcción de la paz. Sesiones de "Espacios Abiertos" permitieron a los participantes discutir sobre sus historias sin necesidad de tener que demostrar nada.
Luego el CVD3 se realizó en Vietnam en 2007. Se les pidió a los participantes que enumeraran lo que "conocían" unos de otros. Dos cosas que los camboyanos suponían acerca de los vietnamitas era que "hablaban muy fuerte y comían carne de perro". Por otro lado los vietnamitas sentían que los camboyanos eran "perezosos y que las leyes y el orden en su país eran terribles". A cada uno se le dio la oportunidad de responder. "Compartiendo nuestros prejuicios de manera abierta, gradualmente empezamos a comprendernos" escribió un vietnamita. "Nos dimos cuenta que la falta de comunicación y compartir los mismos recursos nos hizo caer en círculos negativos y falta de confianza. Cuando tenemos una visión común mejoramos nuestras relaciones, existe más confianza. Ahora podemos ser más abiertos."
En el CVD4, realizado en Camboya, el tema central fue "Escuchar dentro de nosotros mismos y más allá". El programa incluyó la producción de líneas del tiempo históricas, aprender a cocinar la comida de cada país, practicar la comunicación no violenta y sociodramas creativos. En la sesión de apertura, su Excelencia Son Soubert (miembro del Consejo Constitucional de Camboya) desafió a los 50 participantes a tener el coraje de enfrentar los hechos del pasado, pero luego crear su propia historia y no depender del pasado.
"Antes de venir acá escuché rumores acerca de los camboyanos y temí por mi seguridad", dijo un vietnamita. "Me he dado cuenta que la gente es maravillosa y sé que debo hacer algo para sanar y terminar con los rumores." Y luego, refiriéndose al proceso principal de estos programas de IdeC, la reflexión en silencio, continuó diciendo: "Me gusta el momento de silencio porque me proporciona tiempo para mirar mi propia vida y mi corazón. Me proporciona el tiempo para decirme a mí mismo que puedo hacer más."
Muchos se han encontrado a sí mismos "haciendo más", como resultado de estos diálogos – y no solo en sus actitudes hacia los otros. Se han formado equipos para cocinar para indigentes y pacientes pobres de los hospitales. Otros han adoptado escuelas rurales y aldeas, recaudando fondos para llevar libros y distribuirlos a estudiantes pobres y llevando su filosofía y valores a las escuelas. Campañas de limpieza se han organizado en los alrededores de pagodas, siempre incluyendo tiempo para discutir sobre actitudes y responsabilidades.
Tales diálogos puede que aún no impacten la dura realidad política y económica que aún afecta la región. Sin embargo una nueva generación se prepara para traer una realidad diferente en el futuro. Como un participante del CVD dijo: "Todos nuestros problemas pasados serán lecciones para las nuevas generaciones, para que no cometan los mismo errores."
O como dijo otro, "Venimos como extraños, pero vean cuán unidos estamos ahora."
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