Congestión de tráfico: vehicular y del espíritu

Congestión de tráfico: vehicular y del espíritu

Lunes, 11. Diciembre 2017

Tommy Vinh Bui

El Momento de Silencio. Nunca antes estas palabras habían sido requisitos tan necesarios para lidiar con el trabajo y alboroto diarios como lo son ahora. Tomarme un momento para respirar en silencio y meditar tranquilamente es algo que aprendí de Iniciativas de Cambio. Y tanto mi vida como mi armonía interna han mejorado inmensamente desde entonces.

Tomarnos un momento, o dos, de reflexión en silencio al día nunca había sido tan importante. Nuestra agitada actividad diaria puede fácilmente comenzar a erosionar nuestro espíritu. Empieza socavar y a pesar sobre el alma, convirtiéndose en esa abrumadora niebla tan difícil de disipar.

Aunque es posible disiparla. Y se hace mediante los extraordinarios placeres de una profunda introspección. Son momentos en los que uno levanta sus murallas internas y se refugia en los plácidos lugares que se esconden dentro. No se necesitan artilugios sofisticados ni velas que huelan a incienso ni mantras monótonos ni nada por el estilo. Lo único que se necesita es un poco de voluntad y de inversión en uno mismo: basta con sentarse, sonreír y trasladarse a las praderas idílicas de una mente en reposo.

Vivo en Los Ángeles, una ciudad con capas y capas de coches apilados unos encima de los otros por el tráfico. El trayecto de cada mañana no es más que fuertes peleas y disputas que nos causan tensión, nos hacen perder el control y aturden nuestra mente. Sin embargo, con algunos ejercicios de respiración al estilo Lamaze, logro entrar en un trance tranquilo que me aleja de ese infinito océano de luces de coches frenando delante de mí. Así hago que mi pequeño Honda se inunde de un sentimiento de armonía. Puede que físicamente esté en medio de un carril lleno de coches compartidos, pero mentalmente me sitúo a la orilla del lago en Caux. Y es así como finalmente llego al trabajo con un mejor humor del que salí de casa.

 ¡Eso hace maravillas! Me concentro más en el trabajo y me siento más feliz y, además, aunque les parezca terrible, espero con ansias el trayecto de vuelta a casa.

Así que haz la prueba y pon en práctica el Momento de Silencio. Verás cómo tus preocupaciones diarias se disipan igual que los pétalos de dientes de león en el aire.

Tommy Vinh Bui está cómodo y siente que encaja en distintos lugares. Sin embargo, llama “hogar” a California, donde trabaja duro y se esfuerza por ser un buen bibliotecario en Inglewood.  Sirvió en el Cuerpo de Paz de los Estados Unidos en Asia central, y siempre está ideando nuevas formas de dejarse caer por tierras lejanas y preguntarse «¿Dónde estoy ahora?».

Al igual que la mayoría de esos personajes eclécticos de Caux, un verano seguí mi instinto y, en un caminar sin rumbo, me encontré, inesperadamente, rodeado por el cálido abrazo de Iniciativas de Cambio. Desde entonces, siento un fuerte deseo por ayudar. A pesar de que hace tiempo que no deambulo por aquellos sagrados pasillos, en espíritu siempre me siento unido a ese paraíso de armonía.

Tommy tiene un máster en Literatura inglesa y otro en Biblioteconomía y Documentación. En su tiempo libre, se entretiene escuchando casetes. 

NOTA: Personas de muchas culturas, nacionalidades, religiones y creencias están involucradas activamente en Iniciativas de Cambio. Estos comentarios representan las opiniones del autor y no necesariamente las de Iniciativas de Cambio en su conjunto.

Fotografías de Leela Channer

Traducido al español por Mariona Gastó Jiménez