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De la basura a la esperanza

Viernes, 15. Julio 2011

Jose Carlos Leon Vargas (Foto: Kenneth Noble)¿Qué significa vivir hoy en un relleno sanitario, un basureo o un barrio marginal? De acuerdo con el programa UN-HABITAT, casi mil millones de personas - uno de cada seis seres humanos – habitan en barrios marginales, número que se duplicará en los próximos treinta años. Para la señora María, madre de dos hijos, que vive en el relleno sanitario de la ciudad de Oaxaca, en el sur de México, un barrio marginal representa esperanza y oportunidad.

Fue hace casi tres años, cuando mi prometida y yo fundamos SiKanda, una organización sin fines de lucro, que colabora con las familias marginadas que viven en barrios o zonas marginales, para mejorar sus condiciones de vida. Aunque nuestra intención era ayudar a las familias a generar oportunidades de ingresos, mejorar su salud, vivienda y nutrición, creo que los que más hemos aprendido somos nosotros.

Vivir con menos de $2 dólares al día es casi impensable para cualquiera que lea estas líneas. Pero no para todos aquellos que, como Doña María, la creatividad, la adaptación y la esperanza son sus principales herramientas para el cambio. En los últimos dos años, SiKanda ha sido capaz de obtener algunos cuando fondos para iniciar un programa llamado "W.O.W.", Ventanas de Oportunidad para el Cambio. El proyecto tiene el objetivo de enseñar lombricompostaje a las familias que viven en los rellenos sanitarios para que produzcan abono orgánico y lo venden a las granjas, los mercados de productos orgánicos y tiendas de comercio justo. W.O.W. también proporciona equipo básico a los pepenadores para protegerse mientras recogen la basura con la mano, y también construye casas hechas con materiales reciclados. Por último, el programa tiene como objetivo educar a la gente en las escuelas, universidades, empresas, instituciones gubernamentales y en las industrias, sobre los problemas que enfrentan los millones de personas que viven sin agua, electricidad ni salud.

En el primer año de actividades, nos dimos cuenta que las familias empezaron a organizarse para cultivar plantas decorativas para vender. Hicieron esto con el fin de utilizar el fertilizante que no podían vender. Lupita, una madre soltera del relleno sanitario de Oaxaca, dijo: "Siempre he querido vender plantas y tener un vivero de árboles. Me siento orgullosa de mi trabajo recolectando basura a mano, porque me ayuda a comprar alimentos, pero ahora puedo trabajar menos, porque las lombrices producen el fertilizante y yo sólo tengo que prestarles atención unos minutos todos cada día".

SiKanda es una organización pequeña y siempre consideré que la recaudación de fondos era uno de los elementos más importantes en un proyecto. De hecho, es relevante, y nunca es fácil obtener apoyo financiero para los programas, pero lo que está en el corazón del proyecto es la esperanza que cada familia tiene y la voluntad de tener una vida más decente.

Hace unos meses, se inició un proyecto similar en dos escuelas públicas ubicadas en zonas marginadas de Oaxaca. Los niños y sus familias estaban acostumbrados a quemar o a tirar su basura en las calles. Ahora bien, estos niños están aprendiendo a reciclar, haciendo depósitos de compostaje y cultivando sus propias verduras. Magaly, de seis años, después de uno de los talleres de reciclaje dijo: "mi mamá siempre tira la basura en las calles y luego muchos perros, ratas y mosquitos llegan a la casa y dejan sucias las calles. Ahora sé que si yo clasifico mi basura no me enfermaré y los perros no me morderán cuando venga a la escuela."

Hay una gran lección que debemos aprender de casi un 20% de la población mundial que vive en los barrios marginales: la creatividad y la esperanza. La creatividad es lo que perdemos constantemente en un mundo altamente automatizado, creatividad es lo que necesitamos, cuando todos los dispositivos y métodos fallan. La creatividad es también tomar y usar lo que se necesita y compartirlo con los demás. La esperanza no sólo es buscar tener una vida mejor, sino también pensar en los demás, construir comunidad es una forma de hacer crecer la esperanza en nuestras vidas.

Cuando veo hacia atrás, a finales de 2008, cuando conocí a las familias que vivían en el relleno sanitario de Oaxaca, recuerdo sus primeras palabras: "díganos de qué manera nosotros, la unión de pepenadores, podemos ayudarlo en SiKanda. Estamos contentos de que usted nos esté dando una mano, pero nosotros también queremos ser la otra mano que colabore para hacer de este un lugar mejor". Ese día me acuerdo que aprendí de los que más sufren, una verdadera lección de solidaridad. Ese día las familias de uno de los barrios marginales más grandes de Oaxaca, transformaron la basura en esperanza.

Para más detalles visite nuestro sitio web: www.si-kanda.org

José Carlos León Vargas nació en Oaxaca, México, y se graduó en relaciones internacionales con una maestría en Cooperación Internacional y Desarrollo. Cuenta con más de 10 años de experiencia laboral con organizaciones no gubernamentales. Después de trabajar con Iniciativas de Cambio en Londres y participar en el tercer programa de Action for Life (Acción para la Vida), regresó a Oaxaca donde él y su esposa fundaron la ONG SiKanda.

NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.