Historias

De la música al corazón

Miércoles, 14. Febrero 2018
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Toto es un joven procedente de Nagaland, un estado del noreste de India. Gracias a nuestros compañeros de IdeC ha conseguido estudiar música y comprar un auto para llevar y traer a los estudiantes que viven en pueblos muy alejados y así cumplir su sueño de que estos niños descubran el poder sanador de la música.

Conocí a Visokhotso Toto Chucha (o «Toto» para su familia y amigos), cuando asistió en 2012 a la Conferencia Juvenil Asia Pacífico en Nagaland. Este evento ofrece a los jóvenes de 18 a 35 años de la región de Asia Pacífico la oportunidad de dialogar, construir amistades y establecer vínculos por la paz con otros jóvenes de países vecinos. Durante el tiempo que pasamos juntos, Toto tocó el piano para nosotros y me sorprendió mucho que hubiera aprendido de manera autodidacta, sin ayuda de ningún profesor. Desde entonces, ha estudiado música y ahora da clases de música y canto por todo Nagaland. En 2015 fue invitado a Malasia, donde actuó en iglesias y otros lugares acompañado de su coro.

Muy a menudo Toto lleva a sus estudiantes a conciertos y recitales para que puedan aprender de otros músicos. Le gustaría sacarlos al mundo y ayudarles a responder las preguntas tan simples como: «¿Quién soy? ¿Por qué estoy vivo? ¿Cómo puedo contribuir a mi comunidad y al mundo?». Toto a veces les pide a sus alumnos que se expresen a través de la escritura.

Según Toto, algunos piensan que todo esto es una pérdida de tiempo y dinero, pero él ve en estos jóvenes el mismo espíritu y ganas que él a su edad también tenía. «Me hace feliz verlos sonreír y creo que compartirán lo mismo cuando crezcan. Creo en un mundo de compartir, en el que todos demos lo mejor de nosotros mismos y recibamos lo mejor de los demás».

En mayo de 2017 Toto organizó en su pueblo el primer campamento IofC «Campamento Yo comparto», donde los participantes aprendieron técnicas de relajación, búsqueda de uno mismo, la importancia del medio ambiente, amor propio e incluso hicieron juegos de rol para aprender a perdonar.

Al final del programa, se pidió a los participantes que tomaran nota de lo que habían aprendido durante el campamento. Aquí algunas de sus respuestas:

  • Creo que sería una pérdida de tiempo si no cumplimos nuestro papel, así que daré lo mejor de mí para poner en práctica lo aprendido
  • Me siento bendecida de formar parte de este campamento
  • Ahora me conozco mejor a mí mismo
  • He aprendido a amarme a mí mismo y a los que me rodean
  • Me gusta la manera en la que nos ha enseñado a amarnos a nosotros mismos
  • El mejor profesor/mentor/hermano
  • Un día inolvidable
  • Aprendí mucho sobre el medio ambiente y cómo cuidarlo
  • Me siento aliviado y libre
  • Aprendí muchas cosas y lo más importante: cómo perdonar a otros
  • Aprendí más sobre la autoestima
  • Aprendí a cómo cuidar el medioambiente, como por ejemplo a reciclar correctamente
  • Aprendí valores morales y espirituales
  • Descubrí la importancia de cuidarse y conocerse a uno mismo y a lo que nos rodea
  • Aprendí a cómo cuidarme a mí mismo y a respetar a las criaturas que habitan el mundo y a nuestro medio ambiente

«Este campamento ha sido un pequeño paso para mí y creo que ha sido un buen comienzo. A todo el mundo le ha encantado y creo IdeC está creciendo en nuestro pueblo. Estoy pensando en repetirlo cada año y poder involucrar a más personas y formadores y pasar más días juntos. Estoy feliz de poder compartir el regalo de la música con mi comunidad y con mucha más gente», afirma Toto.

Traducido al español por Lucía Barreto