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La clave hacia un nuevo comienzo

Martes, 23. Octubre 2018
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Hace poco estuve en un retiro con colegas en un comité donde dirigí una iniciativa de Historia y Reconciliación en la Iglesia Episcopal de St. Paul. Esta iniciativa ha hecho un trabajo innovador al destapar y documentar el papel principal de la iglesia en la economía de esclavitud de Richmond, así como también su papel como protectora de la mitología de la “Causa perdida”.

Nos reunimos para evaluar los progresos y estudiar los retos a los que teníamos que hacer frente mientras trabajábamos en lo que habíamos aprendido. ¿Qué podía suponer eso para la necesidad que sentían St. Paul y Richmond de reconciliación racial e igualdad? Admitimos también la necesidad de reforzar nuestro propio trabajo en equipo y de hacer nuestro trabajo de sanación (somos un grupo de personas hábiles y decididas), así como de apoyar la necesaria reconciliación y el trabajo en equipo entre los fieles para que podamos ser un auténtico modelo para una comunidad de Richmond más amplia.

Nos encontramos debajo de un retrato del fallecido Dr. Syngman Rhee, antiguo Moderador de la Iglesia Presbiteriana (EEUU). En 1950 escapó de Corea del Norte a través de la nieve invernal y se unió a la marina de Corea del Sur; más tarde, se mudó a Chicago y a Yale para estudiar. Ejerció como pastor universitario en la Universidad de Kentucky, acompañó a Martin Luther King Jr. en su marcha por el trabajo y la libertad, y dedicó su vida a la reconciliación entre Corea del Norte y Corea del Sur.

Syngman fue tanto amigo como consejero. Recuerdo como decía: “Un palo no hace a un gran fuego. Si queremos continuar con una visión de justicia y paz, debemos aprender a ser un equipo. Sin embargo, a pesar de lo valiente que queda ser y el talento que pueda tener, sin un adecuado contexto que te contenga, la compasión y el compromiso pueden acabar en una dirección equivocada”.

Dr Syngman Rhee

También recuerdo cómo nos decía que la lección más poderosa que aprendió de King fue la idea de que “los oprimidos tienen la clave hacia un nuevo comienzo”.

Decía: “Esto me conmovió mucho, porque me consideraba a mí mismo un oprimido. Le di la espalda a Corea”. (Su padre había muerto en manos de los comunistas y él nunca volvió a ver a su madre.) “Sin embargo, aquellos que están oprimidos pueden elegir entre vengarse o perdonar y trabajar para una nueva sociedad para todos.”

El trabajo en equipo está estrechamente vinculado con el perdón. Jean Vanier escribe en “Community & Growth” (Comunidad y Crecimiento): “Una relación solo es auténtica y estable cuando se basa en aceptar las debilidades, en el perdón y en la esperanza de crecer… Si entramos en una comunidad sin saber que la razón que lleva hasta allí es el interés por querer descubrir el misterio del perdón, pronto nos decepcionaremos”.

He pasado la mayor parte de mi vida laboral esforzándome por llegar a la armonía y justicia racial, a menudo en situaciones muy polarizadas. No obstante, las experiencias más desafiantes y dolorosas que he vivido no han sido al abordar conflictos acerca de problemas de raza o política, sino que han sido con mi propio equipo, compañeros cercanos y amigos. En algunas circunstancias me sentí defraudado, bloqueado o juzgado injustamente. Puede que algunos sintieran que yo les causaba algo parecido. A veces, el estrés perjudicó mi salud. En el fondo, siempre me enfrentaba a la necesidad de aceptar mi parte de responsabilidad por haberse roto la confianza.

De todos modos, tenemos recuerdos que perduran. A pesar de haber decidido dejar atrás el resentimiento o la decepción, a veces tenemos la tentación de revivir la experiencia, de meter el dedo en la llaga, de volver la vista atrás, y de ceder ante la autocompasión y la autojustificación.

Richard Rohr escribe en Breathing Under Water (“Respirando bajo el agua”, traducción aproximada) que “para entregarnos al perdón, debemos tener espacio para tres cosas dentro de nosotros: nuestra testaruda cabeza, nuestro cerrado corazón, y nuestro defensivo y defendido cuerpo.” ¿Qué opinión estoy poco dispuesto a reconsiderar? ¿A quién le he cerrado mi corazón? ¿Qué defiendo?

Nuestras familias, comunidades y naciones están divididas y destrozadas porque hay personas y grupos que se sienten oprimidas, ofendidas o heridas. En estos círculos de culpa no hay ganadores. Pero, tal y como nos recuerda Syngman Rhee: todos podemos elegir formar parte de un nuevo comienzo.

Traducido al español por Mariona Gastó Jiménez

Acerca del autor

Rob Corcoran, autor de “Trustbuilding: An Honest Covnersation on Race, Reconciliation, and Responsibility” (Construcción de confianza: una conversación sincera sobre raza, reconciliación y responsabilidad), ha facilitado diálogos, reconciliación y ofrecido colaboraciones entre grupos raciales, étnicos y religiosos diferentes y polarizados, en una serie de lugares de Estados Unidos y Europa, África del Sur, India, Australia y Brasil. Fue Director Nacional de Iniciativas de Cambio EEUU, y fundador de su programa Hope in the Cities (Esperanza en las Ciudades), que simula modera conversaciones sinceras y colaboraciones a través de fronteras tradicionales. Puedes leer su blog aquí (solo disponible en inglés): http://4trustbuilding.blogspot.com

NOTA: Personas de muchas culturas, nacionalidades, religiones y creencias están involucradas activamente en Iniciativas de Cambio. Estos comentarios representan las opiniones del autor y no necesariamente las de Iniciativas de Cambio en su conjunto.