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Liderar con amor

Viernes, 27. Mayo 2016
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¿Cómo puede Iniciativas de Cambio contribuir mejor a la sanación de las heridas de la historia del racismo de Estados Unidos? Este legado afecta a cada uno de nosotros; corroe todos los aspectos de nuestra vida nacional. La temporada de elecciones ha puesto de manifiesto la profundidad de sanación que se necesita. De acuerdo con una reciente encuesta de CNN/Kaiser Family Foundation, el 49% de los estadounidenses creen que el racismo es "un gran problema".

Rob Corcoran

Acabo de regresar de Chicago, donde pasé dos días con 30 expertos en sanación racial, convocados por la Fundación W K Kellogg. Todos ellos dirigen organizaciones que valientemente trabajan por la sanación racial y por la equidad en sus ciudades a lo largo de todo el país. Este extraordinario grupo - afroamericanos, asiático-americanos, latinos, nativo-americanos y europeo-americanos - se ha reunido periódicamente durante seis o siete años para facilitar sesiones de sanación en las conferencias anuales de la fundación. Es una experiencia profundamente conmovedora e inspiradora ser parte de este equipo. Nos hemos convertido en toda una familia muy unida, con un inusual nivel de confianza, honestidad y vulnerabilidad.

En los últimos seis meses he colaborado con Mike Wenger para recoger los aspectos más destacados de la labor de estos profesionales, así como las lecciones de los esfuerzos por la verdad y la reconciliación en varias comunidades de Estados Unidos, Australia y Canadá. Conocí a Mike cuando era director adjunto de la iniciativa del presidente Clinton sobre el tema de raza, Una sola América. Nuestro estudio y la reunión de Chicago son parte de la preparación para el lanzamiento del proceso nacional, Verdad, Reconciliación Racial y Transformación (TRHT, por sus siglas en inglés).

Este proceso difiere de muchas Comisiones de Verdad y Reconciliación de varias maneras. El énfasis no está en la identificación de las víctimas y la asignación de culpa. El objetivo es entender y superar la falsa noción de una jerarquía humana basada en la raza. Su líder visionario, Gail Christopher, vicepresidente de TRHT y uno de los principales asesores de la Fundación Kellogg, dice: "Muchas personas desean enfocarse en las consecuencias del racismo, pero nosotros queremos centrarnos en el sistema de creencias. Queremos concentrarnos en el resultado deseado: la igualdad de valor de cada ser humano". Hay tantas experiencias de opresión, pero estas no son las "Olimpiadas de la Opresión". Debemos ir más allá de simplemente centrarnos en nuestro propio grupo.

La visión de TRHT es enorme (como Bernie Sanders diría). Será un esfuerzo de varios años, que debe incluir a todos los sectores. Ya son más de 100 organizaciones y líderes de opinión los que han firmado. Vital para su éxito, me parece, será la plena participación de aquellos cuyas opiniones han sido moldeadas por muy diferentes experiencias de vida. Por ejemplo, se debe acoger la contribución de los estadounidenses más conservadores socialmente, así como de líderes empresariales.

En una reciente columna en el New York Times, Nicholas Kristof advierte contra "la arrogancia liberal - la implicación de que los conservadores no tienen nada importante que añadir a la discusión". Como un autodenominado liberal escribe, "Estamos bien con la gente que no se parecen a nosotros, siempre y cuando piensan como nosotros".

Un columnista más conservador, Ross Douthat escribió sobre la escena política actual: "Por un lado, hay liberales decididos a considerar el Trumpismo casi motivados exclusivamente por resentimientos raciales y culturales, con pocas quejas económicas legítimas que complican el juego de la moralidad. Desde esta perspectiva, el hecho de que el G.O.P. (Grand Old Party) de Trump finalmente se haya consolidado, por ejemplo, en una zona antes Demócrata como los Apalaches, es casi un alivio: Por fin todos los racistas blancos están a salvo en otro partido, y ya no necesitamos atenderlos.

"Por otro lado, están los izquierdistas que consideran el apoyo de Trump entre los demócratas antiguos como señal de que el liberalismo ha fallado terriblemente a algunos de sus componentes naturales, y temen que una coalición democrática que fácilmente aplaste a Trump sin mucho apoyo de la clase trabajadora blanca, simplemente amortice sus luchas, no más de lo que los atrasados e intolerantes merecen."

Sin embargo equivocada o alarmante su expresión, el aumento del populismo en los EE.UU. y en Europa revela una profunda frustración y el dolor por lo que los establecimientos políticos no han logrado. Como escribe Douthat, los liberales de todo el mundo ven "una brecha cada vez mayor entre sus partidos cada vez más cosmopolitas y una clase obrera nativo cada vez más con tendencia derechista".

El fenómeno Trump, aunque deplorable, pone de relieve esta realidad. Un proceso TRHT eficaz debe hablar un lenguaje que conecte con grupos que sienten que sus voces no están siendo escuchadas.

IdeC es socio en el proceso TRHT que se dará a conocer públicamente en 2017. Nuestro trabajo pionero de conversación honesta y de sanación racial en Richmond puede ser un recurso importante. De particular interés es nuestro historial permitiendo que las comunidades caminen juntas a través de su historia compartida y se conecten con aliados que nunca imaginaron en medio de las divisiones políticas, religiosas, raciales y de clase.

El grupo en Chicago reconoció que la historia de Estados Unidos es compleja y desafía cualquier estereotipo. Hay males que deben ser enfrentados y reconocidos. Pero debemos tener cuidado con la búsqueda de cualquier "verdad". La verdad no pertenece exclusivamente a cualquier punto de vista político o cultural. Estamos todos en un viaje de descubrimiento. En palabras del autor Alexander Solzhenitsyn, un abierto crítico de la Unión Soviética: "La línea que separa el bien y el mal no pasa a través de los estados, ni las clases, ni los partidos políticos tampoco - sino a través de cada corazón humano".

En esta era de rápido cambio demográfico, cultural y económico, la ansiedad es natural. Y si bien gran parte de este cambio es inevitable y en última instancia, puede ser positivo, ningún cambio es bien recibido por los que temen que serán dejados atrás. Un proceso TRHT debe mostrar cómo la creencia en la jerarquía humana perjudica a todos los estadounidenses así como todos los estadounidenses serán beneficiados si logran superarla.

Sobre todo, como Gail Christopher nos recuerda, "Debemos liderar con Amor".

Rob Corcoran es director nacional de Iniciativas de Cambio y autor de Trustbuilding: An Honest Conversation on Race, Reconciliation, and Responsibility. Lee aquí sus blogs.

NOTA: Personas de muchas culturas, nacionalidades, religiones y creencias están involucradas activamente en Iniciativas de Cambio. Estos comentarios representan las opiniones del escritor y no necesariamente las de Iniciativas de Cambio en su conjunto.