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¿Qué necesitamos para crear una cultura de paz?

Lunes, 12. Octubre 2009

Panel de la Conferencia Interancional Creadoras de Paz (Foto: Mike Brown)La V Conferencia Internacional de Creadoras de Paz se llevó a cabo en Sídney, Australia, del 30 de septiembre al 4 de octubre. El programa de Iniciativas de Cambio, Creadoras de Paz , es una iniciativa de mujeres que desafía y anima a las mujeres a convertirse en agentes de paz. En parte este programa utiliza la metodología de los “Círculos de Paz”, los cuales han sido establecidos en 25 países alrededor del mundo. Esta conferencia reunión a algunas de esas mujeres. Rebekah Brown reporta:

Mientras las delegadas llegaban al Centro Collaroy, en la impresionante costa norte de Sídney, había un zumbido en el aire – esa clase de energía que generan 235 mujeres provenientes de 30 países, que se reúnen para compartir sus experiencias de vida y sus corazones. Nos reunimos para participar de la V Conferencia Internacional de Creadoras de Paz, en la cual exploramos lo que se necesita hacer para "Crear una Cultura de Paz".

Al atardecer nos reunimos en la colina cubierta de césped, con vista a la Playa de Collaroy, para participar de una "Ceremonia Aborigen donde fumamos todas la pipa de la paz y dimos reconocimiento al país que nos recibía". Mujeres indígenas dieron a las participantes la bienvenida a su país. (Foto: Mike Brown)Fue una maravillosa manera de iniciar la conferencia: de pie, unidas, una al lado de la otra formando un círculo, sintiéndonos hermanas y recibiendo tan gloriosa bienvenida de parte de nuestras hermanas indígenas, la cual habló a grandes voces de su generosidad de espíritu.

Más tarde por la noche, fuimos desafiadas por la veracidad de las palabras de la Ministra de Servicios Comunitarios de Nueva Gales del Sur, Linda Burney, cuando nos compartió las estadísticas de absoluta desventaja entre las mujeres y niños indígenas. Linda pertenece a la nación Wirandjuri, y es la primera aborigen que ha sido electa para el Parlamento de Estado de Nueva Gales del Sur.

El segundo día lo empezamos con una maravillosa reflexión sobre el arte de escuchar, dirigida por Kay Lindahl, fundadora de The Listening Centre (Centro para la Escucha) en California. Kay compartió muchas de las reflexiones que ella ha ganado en los 15 años que lleva trabajando en esta área. Aprendemos que escuchar es siempre una elección, pero también es un regalo. En palabras del escritor cuáquero, Douglas Steere: "Escuchar a otra alma en actitud de descubrimiento y revelación es talvez el mayor servicio que cualquier ser humano puede ofrecer a otro."

Reconciliación entre una mujer de Indonesia y otra de Timor. (Foto: Mike Brown)Durante una sesión plenaria sobre "lo que destruye y lo construye la paz" – Filomena Dos Reis, poeta y defensora de las mujeres de Timor Oriental, contó la dificultad que tuvo durante cinco años para "superar sus resentimientos", luego de la desaparición de su esposo durante el conflicto en su país. Desde entonces ella ha trabajado por la justicia restaurativa. "Si vives con odio y con ira, te bloqueas a ti mismo para los demás", repite a sus hijas. "Tenemos que ver al pasado como un maestro, que nos enseña cosas para el futuro." Cuando terminó de hablar, una conmovedora reconciliación tuvo lugar entre mujeres indonesias presentes, que trajo consigo lágrimas y abrazos. Durante los días siguientes, mientras los grupos regionales se reunían, las mujeres de Indonesia y de Timor combinaron esfuerzos para planificar y llevar a cabo un proceso de Círculos de Creadoras de Paz.

Mary Lean, del Reino Unido, nos habló sobre la importancia de la escucha interior – o cómo ella lo expresó, "poner atención a mi verdadero ser" y sobre el rol que esta puede jugar en la creación de la paz. Hemos oído que el "silencio es el lugar donde anida la esperanza" (Wendy Robinson) y que el arte de esperar es parte de de esto. Cuando pidió que completáramos la oración "El Silencio es…", las mujeres respondieron con varias palabras – "incómodo", "reconfortante", "tiempo de conectaros", "un espacio transformador". Aprendimos que el silencio es tal vez nuestra mejor arma para convertirnos en las creadoras de paz que todas anhelamos ser.

Escuchamos a tantas mujeres inspiradoras, tales como Mahboba Rawi, afgana que, a pesar de sus tragedias personales, ha creado la organización benéfica 'Mahboba’s Promise' (La Promesa de Mahboba) la cual ayuda a miles de huérfanos en Kabul y sus alrededores. Ella compartió con nosotros su dolor al ver a su amado país destruirse en pedazos durante la ocupación rusa. Zhanna Petrukovich, una joven rusa, pidió perdón a Mahboba por las acciones perpetradas por su país – esta fue la primera vez que Mahboba escuchó a una rusa pedir perdón.

Reuniones de grupo: valiosos momentos de exploración y descubrimiento (Foto: Mike Brown)A través de la conferencia tuvimos el honor de escuchar muchas historias de las Primeras Australianas, mujeres a las que mucho se les arrebató – idioma, cultura y, en algunos casos, su familia – y aún así están dispuestas a perdonar. En palabras de un una mujer indígena, Walda Blow, "Necesito paz en mi propia vida antes de poder promover la paz en la vida de otros".

En una reunión pública el sábado por la tarde, el auditorio estaba a reventar, para escuchar el testimonio de varias mujeres exitosas sobre su compromiso de crear esta cultura de paz en sus comunidades, hogares y en su propia vida. Mujeres como Barbara Perry, Ministra del Gobierno Local del Parlamento de Nueva Gales del Sur, quien compartió cómo su fe le ha enseñado que debemos ser la sal y la luz del mundo, llamados a vivir más allá de nosotros mismos. Lina Hamade, co-fundadora de Linlataki, habló sobre el movimiento que promueve el diálogo entre musulmanes y cristianos en el Líbano. Anna Kima, presidenta del programa DDR (Desarme, desmovilización y reintegración) del Gobierno de Sudán del Sur, compartió interesantísimas historias de mujeres que forzaron a sus hombres a dialogar durante el conflicto en Sudán, y Jean Brown, iniciadora de los círculos de Creadoras de Paz, desafió a las mujeres a que acepten la enorme responsabilidad que tienen como "creadoras de paz o perpetradoras de conflicto a través de lo que les decimos a nuestros hijos".

A lo largo de toda la conferencia, la palabra "perdón" se mencionó repetidas veces, "como un hilo de oro que se iba tejiendo a través de cada sesión". De tal manera que el tema quedaba justo para la reflexión fina sobre "el poder de pedir perdón y perdonar". Didacienne Mukahabeshimana, de Ruanda, contó la asombrosa historia de cómo ella pasó de la amargura y el odio en contra de los asesinos de su familia, a cuidar de ellos e incluso a crear "Umahuza", una ONG que ayuda a la rehabilitación de prisioneros y sus familias, quienes fueron afectados por el genocidio.

Al final de la conferencia, una por una de las delegadas expresaron que la experiencia había sido para ella sumamente transformadora. Muchas comentaron sobre lo sagrado que encontraron el compartir sus historias, algunas identificaron áreas de sus vidas en las que necesitan sanar, otras hablaron sobre la libertad que encontraron a través del perdón. Una de las delegadas dijo: "Con frecuencia, en nuestra vida diaria, no nos vemos unas a otras, o no nos conocemos unas a otras, pero durante esta conferencia nos hemos visto realmente a los ojos – al corazón de cada una… Veo a Dios en cada una de ustedes y espero que ustedes también puedan ver a Dios en mí".

Así que, ¿qué necesitamos para crear una cultura de paz? Un corazón dispuesto, escuchar para comprender, el valor de perdonar y talvez, más que todo, la visión para ver las cosas, no como son ahora, sino como podrían ser. Esta semana pudimos vislumbrar justamente eso.

Un reporte a todo color será publicado y podrá solicitarlo a los Centros de IdeC.