Del sufrimiento a la reconciliación

Del sufrimiento a la reconciliación

Lunes, 4. Enero 2010
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Chea Vannath y las víctimas de la tortura de los Jemeres Rojos en Camboya (Foto: Mike Brown)En la reciente Conferencia de Creadoras de Paz en Sídney, Chea Vannath describe su largo viaje a casa - para ella y para su herido país. Susan Korah escribe:

Como radiante loto blanco que simboliza su fe budista, Chea Vannath surgió de las profundidades del sufrimiento y la angustia a la luz radiante de paz interna y una vida dedicada a la paz.

Su vida anterior, relativamente privilegiada, como una ilustrada funcionaria del gobierno camboyano, casada con un médico militar terminó en un día fatídico en abril de 1975, cuando los Jemeres Rojos bajo el mando de Pol Pot tomaron el poder provocando una ola de cuatro años de muerte y destrucción.

Como miembros de la élite urbana de Camboya, Chea y su familia fueron despreciados por los Jemeres Rojos (Partido Comunista de Kampuchea), que los veían como enemigos ante su gran proyecto de convertir Camboya en una utopía agraria. Junto a millones de personas, fueron enviados a campos de trabajo forzoso.

"Trabajaba igual que cualquier otro, de 4:00 am a 10 p.m., sembrando y cosechando arroz. A veces nos llamaban a reuniones que se prolongaban hasta 1:00 a.m... Teníamos que confesar cualquier pensamiento infiel, sentimientos negativos o errores cometidos. El que se quejara de las dificultades desaparecía sin explicación."

"Los JR hundieron al país en el terror, la ira, el odio, la ilusión y el engaño. De los 8 millones de personas, 5 millones fueron desplazados y unos 1.7 millones murieron... Muchos fueron arrojados a fosas comunes después de haber sido asesinados. Otros murieron de agotamiento, enfermedad y hambre."

Estando enferma, pensando que iba a morir, esta mujer budista de voz suave, experimentó su propia "iluminación" personal, aceptando la responsabilidad de su propia pasividad en el pasado cuando Camboya fue tomada en la filtración de la Guerra de Vietnam. "En silencio, oré por la misericordia de mis padres y de Buda... Poco a poco, mi mente y mi cuerpo experimentaron serenidad y calma". Y sobrevivió.

"Guerra y paz, vida y muerte, pena y alegría, bien y mal, desastre y armonía están entrelazados. Es la ley de la naturaleza. ¡Así es la vida!", dijo en la Conferencia de Creadoras de Paz en Australia. "No podemos escoger las cosas que nos gustan, y desechar las cosas que no nos gustan. Pero podemos mantener nuestro equilibrio mental para enfrentar la realidad de la mejor manera".

En 1979, el ejército vietnamita entró en Camboya, expulsando a los JR. Chea y su familia regresaron a casa, pero no estaban a salvo. "La situación era caótica. Por todos lados había sospecha, acusación, odio, venganza y desconfianza, por lo que huimos a Tailandia”, caminando por los bosques infestados de minas terrestres y soldados JR.

En un campamento de refugiados de Tailandia, Chea comenzó a trabajar por los más necesitados, convirtiéndose en líder para las mujeres y más tarde, después de ser aceptados en los EEUU, en secretaria general de una organización jemer. De ser una joven pasiva y humilde, se transformó en una activista internacional, dinámica, franca y abierta que hoy trabaja incansablemente por la reconciliación y lucha contra la corrupción, lo que considera la raíz de los problemas de su país.

Su oportunidad de regresar y ayudar a rehabilitar Camboya llegó cuando fue contratada por la misión de la ONU para restablecer la paz y el gobierno democrático de 1992 a 1994.

También atribuye una parte de su transformación personal a IdeC. Su primera visita al Centro Internacional de Conferencias de Iniciativas de Cambio en Caux, Suiza, a finales de los años 90 fue el catalizador "que me empujó a este trabajo y me ayudó a ver que podía ser posible”.

En 1999, mientras que otros trataban de organizar juicios por el genocidio, Chea fue la primera en organizar foros para que camboyanos comunes pudieran expresar sus experiencias y dijeran si los juicios debían celebrarse. Los foros los organizó en distintas regiones del país el Centro de Desarrollo Social, una ONG apolítica la cual ella ayudó a establecer en 1995 y la que presidió hasta 2006. Durante la preparación de los foros, se dio cuenta de que “el juicio no era el fin. Lo que necesitábamos era la reconciliación nacional."

Chea Vannath en la conferencia de Creadoras de Paz, Sídney (Foto: Mike Brown)En un movimiento sin precedentes, Chea invitó a intelectuales de los JR y a personas que habían vivido bajo su mando a expresar sus pensamientos. Algunos observadores criticaron la inclusión de los JR, ya que muchos camboyanos no podían o no querían enfrentar a sus antiguos opresores.

Los foros provocaron gran respuesta en todo el país. El primero fue transmitido en televisión.” Más del 82% de los participantes consideró que los juicios serían ventajosos. "Pero para nosotros, lo fundamental fue que el debate público se hubiera dado. Los camboyanos estaban empezando a lidiar con su pasado." Diez años antes de que los juicios empezaran, Chea había dicho: "No podemos lograr la reconciliación cuando queramos. Debemos pasar a través de todos los pasos: (encontrando) la verdad, la justicia y la reconciliación." En una conmovedora declaración de perdón personal contó en la conferencia de Sídney como, cuatro años después de la muerte de Pol Pot en 1998, visitó el lugar donde fue cremado, en la cima de una montaña en la frontera entre Tailandia y Camboya. "Con ecuanimidad, sin tristeza, sin alegría, sin resentimientos, quemé varitas de incienso por la liberación de su alma."

En realidad, la ecuanimidad y el equilibrio interno frente a las turbulencias externas han sido características de su credo personal, aun cuando su país ha luchado por cambios radicales en búsqueda de un gobierno pacífico y eficaz. La transición de un control totalitario a una monarquía constitucional moderna no ha sido fácil, y la economía de libre mercado ha acrecentando la corrupción en gran escala.

Chea identifica como crítica la necesidad de luchar contra la corrupción y dirigir Camboya hacia la transparencia y la responsabilidad democrática. Transparencia Internacional clasifica a Camboya en el puesto 158 entre 180 países en su Índice de Percepción de Corrupción 2009.

Bajo su liderazgo, el Centro para el Desarrollo Social (CDS), produjo la primera encuesta nacional sobre corrupción. Un inquietante hallazgo fue la poca conciencia que tienen los jóvenes sobre las repercusiones peligrosas de la corrupción en la educación, la salud y el bienestar social. En colaboración con el Ministerio de Educación y de Juventud y Deporte, la CDS desarrolló un currículum nacional de estudios sobre transparencia, integridad y responsabilidad y capacitó a 6,000 maestros para difundirlo en las escuelas públicas de todo el país.

Chea y el CDS han estado al frente de la campaña por una legislación contra la corrupción. Pero "trabajar por un marco jurídico contra la corrupción no es suficiente". El CDS formó la "Coalición por la Transparencia-Camboya", reuniendo a más de 200 miembros del gobierno, militares, policías, estudiantes, ONGs, medios de comunicación y monjes budistas para "sensibilizar al público sobre cómo la corrupción afecta a la familia, la sociedad y al país". A lo que le ha seguido una serie de seminarios, utilizando también el arte y la literatura.

"En todo hay cosas buenas y malas, el gobierno, la sociedad, en todas partes. Necesitamos movilizar una fuerza por la reforma mayor a la fuerza que resiste a la reforma."

Chea ha ganado numerosos reconocimientos nacionales e internacionales, y fue una de las nominadas entre las "1,000 mujeres para el Premio Nobel de la Paz" en 2005.

Para ella su camino está claro – seguir el óctuple sendero de Buda de una visión, una aspiración, un hablar, una conducta, unos esfuerzos, una atención, una concentración y una vida correctos.