Una doble vocación

Una doble vocación

Viernes, 6. Enero 2012

Dra. Omnia Marzouk (Foto: Paul Briggs)La nueva Presidente de Iniciativas de Cambio Internacional se siente llamada a sanar y a construir confianza. La Dra. Omnia Marzouk habla con Mike Lowe.

Como especialista en Medicina de Emergencias Pediátricas en uno de los departamentos más concurridos de emergencia infantil del Reino Unido en el hospital infantil Alder Hey de Liverpool y como Directora Médica Asociada del Hospital, la Dra. Omnia Marzouk es muy respetada en su profesión. Quiso ser médico infantil desde que tiene memoria. "Cuando empecé a practicar en esta área, mi pensamiento fue tratar siempre a los niños como si fueran mis propios hijos y dar todo de mí sin dejarme llevar por otras tentaciones profesionales de estatus o de influencia".

Como una mujer musulmana, originaria de Egipto, dice que nunca ha enfrentado problemas de discriminación durante todo el tiempo que ha trabajado en el Reino Unido. Pero sí se ha enfrentado a una lluvia constante de estereotipos negativos por ser una "mujer musulmana árabe" – como parte de una gran ignorancia y prejuicios hacia el mundo árabe en general.

En este contexto, el sentido de vocación de Omnia es doble: tanto a su labor médica como también como constructora de puentes entre comunidades. Con frecuencia la invitan a hablar sobre su camino espiritual a diversos grupos, escuelas y comunidades religiosas - tanto en casa como en el extranjero. "Rompiendo algunos de los mitos, estereotipos e indiferencia y permitiendo a la gente obtener una perspectiva diferente, ha sido gratificante y satisfactorio", dice. Cuando habla, tiende a hacerlo sobre sus propios retos morales, de modo que las personas de cualquier religión – o sin religión – se puedan sentir identificadas: por ejemplo si se debe utilizar el teléfono de la oficina y la fotocopiadora para uso personal.

"Como musulmanes nosotros estamos llamados a vivir en comunidad", dice. "Dios podría habernos creado iguales, pero el Sagrado Corán dice que fuimos hechos como tribus y naciones diferentes para que "lleguemos a conocernos unos a otros". Parte de tu obligación es cuidar a tu vecino independientemente de que este sea como tú o no. No hay ninguna contradicción. Tú tienes tu religión y yo tengo la mía - en la religión no debría de existir ninguna coacción. Sólo Dios es quien lleva a las personas a una experiencia de fe, no los seres humanos."

En muchos sentidos, su viaje comenzó en una Conferencia Juvenil organizada por Iniciativas de Cambio en Australia, donde su padre era el Embajador de Egipto. "Lo que me interesó fue conocer a un grupo intergeneracional de personas con un verdadero sentido de propósito para sus vidas y el mundo; que vivían con integridad lo que predicaban y estaban dispuestos a admitir sus errores." Entre ellos, recuerda a un Ministro de iglesia que habló honestamente sobre sus desafíos y tentaciones y un sudafricano blanco quien le pidió disculpas a Omnia por sus sentimientos de superioridad hacia los árabes.

"Me sentí desafiada al enfrentarme con la falta de credibilidad en mi propia vida a través examinar mi vida de cara a los valores de honestidad, pureza, desprendimiento y amor. Me encontré a mí misma carente en algunas áreas", dice. "Mientras practicaba la rutina diaria de la reflexión en silencio, varias ideas vinieron a mi mente sobre qué podía hacer para restaurar la integridad en mi propia vida."

"Estaba indignada por la corrupción que en mi juventud vi en el mundo árabe, y aun así tomé algunas monedas del tocador de mi padre sin su permiso - dos caras de la misma moneda. Pedí perdón a mi padre por eso. Del mismo modo, pensaba que el legado del colonialismo británico en el Medio Oriente justificaba mis sentimientos de indiferencia hacia ellos, sin embargo, esa actitud no permitiría que creáramos un futuro diferente. Así que decidí pedir perdón a un joven inglés en la conferencia por mi falta de interés en su país. Este pequeño comienzo sembró una semilla de amor y pasión por una Gran Bretaña que ahora es mi país".

Para Omnia fue el inicio de un viaje de descubrimiento de sus raíces religiosas como musulmana y una decisión para vivir con integridad y trabajar por un cambio positivo en su comunidad y en el mundo. "Como había encontrado mi propio sentido de dirección a través de los cristianos que vivían con integridad, esto fomentó en mí un sentido de vocación para construir puentes entre diferentes religiones, culturas y comunidades", dice. "Desde ese punto mi vida tenía tres círculos concéntricos: mi fe como musulmana y viviendo con integridad como centro de todo, mi vocación profesional y mi llamado a construir puentes en medio de las divisiones del mundo."

Ve su elección como Presidente de Iniciativas de Cambio Internacional - la primera mujer en ocupar ese cargo - como algo providencial, pues ha llegado en un momento donde la Primavera Árabe promete mucho. Siempre ha creído que la gente común y corriente puede hacer una diferencia en el mundo si están dispuestos a ser ellos mismos modelo del ideal que quieren para sus comunidades. Los cambios en el mundo árabe este año le han dado a ella y a otros, una creencia renovada de que las personas pueden hacer una diferencia, pueden forjar su propio destino y pedir a los políticos responsabilidad en sus cargos. También hay un renovado sentido de orgullo por ser árabe. Durante las protestas, le conmovió particularmente el ver a musulmanes protegiendo a los cristianos y a cristianos protegiendo a los musulmanes mientras oraban en la Plaza de Tahrir; diversas generaciones protegiendo las comunidades y las propiedades de otros cuando las fuerzas de seguridad no podían hacerlo; evidencia de personas que se sentían libres de expresar sus esperanzas y aspiraciones, quienes desean construir un futuro mejor con integridad en todos los niveles de la sociedad civil y el gobierno.

Omnia reconoce los muchos desafíos. "Toma tiempo construir el tipo de sistema que satisfaga las aspiraciones del pueblo, siendo responsables e íntegros, y que garantice la equidad de los servicios para todos. Y puede que no veamos el resultado completo en una década o dos."

"El mayor desafío", dice, "es construir una comunidad donde los valores morales estén incrustados en los sistemas de gobierno, de manera que se basen en fundamentos sólidos que pasen la prueba del tiempo y del paso de generaciones". En algunas partes del mundo árabe, el acceso a los derechos y a los servicios ha sido más fácil para aquellos con buen estatus, que conocen personas influyentes o están dispuestos a pagar para que las cosas sucedan. "No ha sido un campo de juego parejo". Así que para Omnia, la prueba de fuego para cualquier nuevo gobierno no será únicamente garantizar los derechos humanos básicos y proporcionar opciones políticas, sino también garantizar los mismos derechos para todos los grupos minoritarios en la sociedad.

Ella anhela una comunidad mundial que ayude al Mundo Árabe a construir su propio futuro como ellos lo ven y para que el Mundo Occidental desarrolle "una política exterior para el Medio Oriente basada en los valores, donde las intervenciones y acciones se basen en lo que la gente desea, no en lo que se adapte a los intereses occidentales".

"El Occidente por mucho tiempo ha establecido buenos sistemas de gobernanza, así que gobiernos buenos o malos pueden ir y venir y las cosas siguen funcionando. A pesar de su democracia establecida desde hace mucho tiempo, algunas personas son marginadas, persisten las desigualdades económicas y sistemas económicos completos están al borde del colapso porque no se fundamentan en los valores morales. Los sistemas son importantes, pero a menos que la gente cambie, estos no serán suficientes para la sustentabilidad a largo plazo. Los valores humanos y la integridad, que son el corazón humano de estos sistemas, son lo que los hacen sustentables".

Por esta razón, Omnia cree que IdeC tiene una contribución particular que hacer en este momento de la historia. "En el Occidente y también en las sociedades emergentes, los problemas de liderazgo ético y la aplicación de valores son dos de las necesidades más importantes". Otra necesidad es alentar el diálogo y las alianzas en medio de las divisiones culturales, raciales y religiosas, para crear diversas comunidades pluralistas que trabajen juntas para crear un futuro mejor.

Como un movimiento diverso, intergeneracional, de personas, IdeC está bien situado para satisfacer esas necesidades, dice. Tenemos que pensar globalmente, actuar localmente pero empezar por nosotros mismos modelando los cambios que queremos a un nivel más amplio. Su visión de IdeC es una comunidad de creadores de cambio que trabajen por inspirar, capacitar y conectar a personas para generar el cambio, empezando por ellos mismos, y que se asocien con organizaciones afines para lograr un impacto en las situaciones clave. Es, dice, "una comunidad con experiencia relevante en la facilitación de buen gobierno - tanto en las democracias emergentes como en las consolidadas, a través del liderazgo ético; un paradigma económico basado en valores, un diálogo constructivo e iniciativas para construir la confianza".

El origen y la experiencia de Omnia de vivir y trabajar en el mundo occidental, la ha convencido de que "nada duradero se puede construir sin fundamentos morales y un profundo deseo de las personas para ser un ejemplo de los cambios que quieren ver en la sociedad". Ella cita a Margaret Mead: "Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos puede cambiar el mundo. De hecho, es la única cosa que lo ha logrado."