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Osama bin Laden ha muerto; pero el terrorismo no

Miércoles, 4. Mayo 2011

Mike BrownOsama bin Laden ha muerto; pero el terrorismo no. Muchos líderes y comentaristas - en el occidente y en tierras afganas - se apresuran a recordarnos el hecho.

Los que con júbilo celebraban su muerte como una victoria deben recordar que existen al menos otras tantas personas en el mundo que están enojadas por su ejecución. Sí, el mal desatado por los profetas del odio que justifican el asesinato de miles de inocentes debe ser confrontado. Pero también sanado.

Poco después de la tragedia del 9/11, Tim Costello, el Presidente de World Vision Australia, habló en una conferencia de IdeC en Sídney, instando a que veamos la "guerra contra el terror" como algo parecido a la "guerra contra la malaria". En última instancia, los "pozos de injusticia ", que son el caldo de cultivo del terrorismo, tienen que ser drenados de su carga tóxica. World Vision, junto con muchos otros, hacen su parte para drenar estos pozos.

Valientes soldados estadounidenses, altamente capacitados y respaldados con años de sofisticada inteligencia, llevaron a cabo la operación para acabar con bin Laden. Otro valiente norteamericano, Greg Mortensen, apoyado por redes de generosos estadounidenses, ha pasado años trabajando, virtualmente solo, con afganos y paquistaníes, construyendo escuelas para 60,000 niños y niñas - en zonas remotas afectadas por la pobreza de esos países. Muy pocos de sus críticos en los medios de comunicación de los EEUU, que cuestionan algunas de sus afirmaciones, se han aventurado en algunas de las áreas hostiles donde Mortensen ha trabajado. Otro "soldado" norteamericano (como él mismo se llama),el Profesor Judea Pearl, respondió a la horrible ejecución de su hijo, el periodista Daniel Pearl, por terroristas en Pakistán, con el lanzamiento de una serie de diálogos sólidos con los musulmanes de todo el país. "Estoy luchando contra el odio que tomó la vida de Danny", dice Pearl, "y mi arma es el diálogo".

Cuando tanta inteligencia, recursos y esfuerzo, como actualmente se están poniendo en la "guerra militar contra el terrorismo", sean puestos en el enfoque de estos americanos, se logrará algún progreso.

Pero curar el terrorismo es algo que va más profundo. "Esta es una guerra ideológica", dijo el mulá Abdul Salam Zaeef, ex embajador talibán en Pakistán. Entrevistado por Al Jazeera, dijo que la muerte de bin Laden no "traería estabilidad a la región. Esta no era una lucha solo de Osama bin Laden."

Etiquetado y confrontando a los "imperios del mal", recordemos que en la perspectiva de muchas historias, contadas y contadas a través de generaciones, pocas naciones están totalmente libres de culpa. Dos millones y medio han muerto en 30 años de guerra entre el sur y el norte de Sudán. Pero como muchos sudaneses dirían hoy, fue colonia de Gran Bretaña la que dividió al país en 1922, prohibiendo a los árabes viajar más al sur del paralelo 10 para difundir su fe musulmana, mientras que los africanos del sur, cristianizados, no podían cruzar hacia el norte en paralelo 8. Y ahora nos lamentamos por el conflicto entre cristianos y musulmanes. Sin embargo, la "guerra contra el terrorismo" muy a menudo se pelea con la misma mentalidad.

En Kenia recientemente, un profesor congoleño me dijo "actualiza tu conocimiento de la realidad africana". Admitiendo que África era nueva para mí, le pedí que me explicara por qué cuatro millones han muerto en la República Democrática del Congo en los últimos 10 años. Entonces tuvimos una lección de historia de tres horas, donde me detalló décadas de dominación occidental y de interferencia, impulsados en gran medida por los diferentes intereses por los ricos recursos minerales de la RDC. Fue, tal vez, una visión sesgada de la historia de un ex líder estudiantil exiliado. Pero son estas narrativas las engendran el radicalismo en muchos lugares. No olvidemos que los ataques del 9/11, fueron dirigidos contra el World Trade Center con intencional crueldad.

Así que en lugar del triunfalismo sobre la muerte de Osama, este es el momento de duplicar el diálogo con "el otro" – quienquiera que sea que nos mire con hostilidad y nos culpe.

En lugar de montar una galería de tiranos y terroristas para estar seguros de quién es "el enemigo", ahora es el momento para aquellos que hablan en nombre de la libertad y la democracia, de ponerlas realmente en práctica, y reparar su propio expediente de la misma.

Y en lugar de reforzar la seguridad "sólo por nosotros", ahora es el momento de construir una justicia inclusiva y seguridad para todos. Por lo tanto, es conveniente que el cuartoForo sobre Seguridad Humana, organizado por Iniciativas de Cambio en Suiza para el mes de julio, cambie el enfoque de la fuerza militar a la seguridad humana, basado en los componentes vitales, tales como la sanación de las memorias heridas, la gobernanza justa, las formas de vida sostenibles, la economía global y el diálogo intercultural.

Pero esto no tiene por qué limitarse a una reunión en Suiza.

Mike Brown ha participado activamente en el movimiento de reconciliación entre los australianos aborígenes y la población en general. En 2000 recibió el premio a la "la persona no-indígena del año" de su Estado. Desde 2001 ha sido uno de los coordinadores del programa Action for Life (Acción para la Vida), una comunidad intergeneracional de 40 personas de 21 países que trabaja en Asia.

NOTA: Individuos de varias culturas, nacionalidades, religiones y credos, están activamente involucrados con Iniciativas de Cambio. Estos editoriales representan los puntos de vista del escritor y no necesariamente los de Iniciativas de Cambio como movimiento.