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Reconciliación en Sudán del Sur – una tarea desafiante

Miércoles, 20. Febrero 2013

Reconciliación en Sudán del Sur – una tarea desafiante

Dr. Riek Machar Teny hablando en Waljak

Cinco de nosotros en el grupo de avanzada de IdeC llegamos la semana pasada a Sudán del Sur para unirnos al grupo de funcionarios del gobierno, miembros de IdeC Sudán del Sur y voluntarios para preparar el lanzamiento de la reconciliación nacional. Todos los días nos reunimos para planificar y tratar cuestiones relacionadas con esta campaña.

Pero un viaje de un día al estado de Jonglei, el domingo pasado, nos mostró el gran desafío que será la reconciliación en Sudán del Sur.

Dos de nosotros desde Australia, Gor Nyok y Mike Brown, fuimos invitados a unirnos al Vicepresidente, el Dr. Riek Machar Teny, y otros, entre ellos el Ministro de Justicia y figuras destacadas de la zona, para hacer una visita relámpago a un punto de conflicto en el que el 8 de febrero murieron 108 personas.

Salimos desde el complejo de la ONU, atados en asientos plegables de tres helicópteros de la ONU, rodeados de los guardaespaldas del Vicepresidente fuertemente armados, jóvenes ágiles en uniforme de combate y una elegante boina roja. Junto con su rifle automático, uno de ellos llevaba una gruesa Biblia en árabe. Tan pronto como nos elevamos, el Vicepresidente se pasó para adelante, quien parecía sumido en sus pensamientos en la primera etapa de nuestro viaje, sin duda, anticipando lo que estaba por venir.

Los guardaespaldas del Vicepresidente en el helicóptero de la ONUDos horas más tarde, bajamos delante de una larga fila de personas de la localidad y de la región de Walgak, en el oeste del condado de Akobo. Después caminar a lo largo de la fila saludando a los ancianos y a la gente, el Vicepresidente se alejó hacia la tierra reseca y endurecida entre los tukuls de paja (chozas redondas con paredes de barro) a un área de muchos árboles de la aldea. Tres o cuatro mil personas en cuclillas o de pie, muchos bajo el ardiente sol con las frentes llenas de sudor. Algunos jóvenes subidos en los árboles. La policía agitando sus largos bastones gritando a la gente que se sentara y guardara silencio.

Utilizando un megáfono de baterías, un oficial de la policía narró los desalentadores hechos: un grupo de aldeanos que se dirigían a un campamento de ganado fueron emboscados en la madrugada por una milicia del pueblo rival de Murle: 94 hombres, mujeres y niños fueron muertos a tiros, además de los 14 soldados del gobierno que los acompañaban, 23 resultaron heridos y 21 personas aún están desaparecidas.

La gente saludando al Vicepresidente a su llegada a WalgakUno tras otro los representantes elegidos se levantaron para añadir algo a la historia. Un Anciano puso un caso que fue apoyado por los que le seguían: el gobierno los desarmó el año pasado y ahora se encuentran indefensos. Un representante de los jóvenes fue invitado a pasar al frente, un joven alto, vestido con un traje marrón de gran tamaño. Comenzó a hablar y se quebró, limpiándose la cara con su chaqueta. Levantando sus brazos, dejó escapar un grito y las miles de personas que lo rodeaban respondieron con un canto profundo y resonante, las mujeres ulularon. Un funcionario bien vestido al lado de nosotros sollozaba incontrolablemente. Él nos contó la misma historia: en la conferencia de paz el año pasado en Jonglei, nos pusimos de acuerdo para entregar nuestras armas. Ahora estamos indefensos.

Entonces una mujer de chal azul de un grupo de la iglesia habló apasionadamente. Todo quedó en silencio. ¿Es este el nuevo Sudán del Sur? Preguntó ella. Ustedes vienen y toman fotos de nosotros para mostrar a sus hijos, pero nuestros hijos se están muriendo. Vamos a tener que emigrar, irnos de este lugar si ustedes no pueden protegernos.

Villagers in Walgak, western Akobo CountyOtro anciano, frágil pero erguido, preguntó: ¿Cuál es el futuro de Sudán del Sur? Participamos en la guerra, pero nuestra gente aún está siendo asesinada.
El diputado local, el Jefe de Policía, el Ministro de Justicia, todos hicieron sus peticiones y promesas. Los aplausos y los gritos de Aleluya aumentaron cuando el ministro dijo que un nuevo condado se formaría en el área con un administrador local. Y un alegre murmullo se escuchó cuando el Gobernador pidió al Jefe de la Policía que se pusiera de pie, ordenándole no desarmar a alguien quien pacíficamente esté cuidando su ganado. "El desarme no fue un error", dijo, "pero ha sido un proceso incompleto, el cual debemos terminar."

A continuación el discurso del Vicepresidente fue el clímax, al expresar el dolor del gobierno porque esto todavía sucede. "Mientras el Vicepresidente se dirigía a los miles de aldeanos en Walgak, me sentí muy conmovido por su mensaje a los jóvenes, instándolos a ir más allá de las tradiciones y aprender el dialecto de sus vecinos para poder desarrollar relaciones positivas. Alentó a los matrimonios mixtos entre los Nuer y Murle-lou, y entre los Murle y Din, escribió Nyok después. "Pensé que era un mensaje de paz a largo plazo entre las personas de Jonglei y Sudán del Sur en general."

Crowd at WaljakAlgunos comentarios adicionales de Nyok: "Después de la reunión de dos horas, Mike y yo rápidamente atravesamos el hospital local Walgak y vimos a niños, mujeres y hombres jóvenes con heridas de armas de fuego. Ante la realidad de ver a estas víctimas inocentes de la violencia y tanto dolor, llegué a la conclusión de que el camino de la sanación será un camino largo y difícil y será recorrido por todos aquellos que acepten que el cambio tiene que empezar por cada uno. Vi a líderes tradicionales y políticos, mujeres y jóvenes, dirigiendo discursos llenos de odio. Eso no fomenta la paz ni una nueva forma de pensar".

Después de salir de Walgat, el plan era volar a Pibor, bastión del pueblo Murle. Pero a medida que nos dirigimos hacia el helicóptero, escuchamos que el plan había cambiado y nos dirigimos de nuevo a Juba. Evidentemente, los políticos en Pibor habían salido de la ciudad, por temor a un enfrentamiento. Y los políticos que acompañan al Vicepresidente dijeron que no podían ir a Pibor porque estaban de duelo para los familiares perdidos.
"Sentí que todos los dirigentes que viajaron con nosotros se sintieron desafiados y que nuestros temores de la situación superaron el valor de enfrentar la lucha y de llevar buenas noticias a los habitantes de Pibor, que el Gobierno se preocupa por ellos. ¿Cómo hablar de reconciliación en el Sudán del Sur cuando no hay seguridad para las personas de Walgak, Pibor y muchos otros lugares del país.

Nyok J. Achuoth Gor y Mike Brown en Yuba, Sudán del Sur

Fotos por Mike Brown