Sanando las Heridas del Pasado por Conrad Hunte

Conrad Hunte

Sanando las Heridas del Pasado por Conrad Hunte

Martes, 3. Febrero 2015

Sanando las Heridas de la Historia por Conrad Hunte

Conrad HunteAl pensar en la aparentemente creciente agitación en el mundo de hoy, cuando lo que nos divide parece más importante que lo que nos une, me viene a la mente una charla ofrecida por el fallecido Conrad Hunte en Caux, el centro internacional de IdeC en Suiza, el 20 de agosto1994.

Él era descendiente de esclavos, creció en la pobreza, sin embargo, se convirtió en uno de los jugadores de críquet más famosos del mundo. Fue vicecapitán del equipo que derrotó a Inglaterra en 1963. Él solía decir "Ustedes nos enseñaron a jugar, ¡nosotros les enseñamos a ganar!" En 1967, tomó la jubilación anticipada para dedicarse a la construcción de las relaciones entre los inmigrantes recién llegados y la comunidad que los acogía en Gran Bretaña, porque pudo ver la posibilidad de que se diera un conflicto en espiral fuera de control. Una verdadera evaluación de su contribución a las relaciones comunitarias en Gran Bretaña aún no se han escrito. El hizo un trabajo similar en los EEUU y en Sudáfrica. 

Peter Riddell

Una reflexión hecha por el fallecido Sir Conrad Hunte tomada de una conferencia que ofreció en Caux, el centro internacional de IdeC en Suiza, el 20 de agosto de 1994

"Me gustaría comenzar con una cita del discurso inaugural del presidente Nelson Mandela el 10 de mayo de 1994. Este discurso llegó a millones de personas en todo el mundo a través de la televisión, la radio y la prensa.

Conrad Hunte outside the Westminster Theatre in LondonEmpezó diciendo, "A partir de la experiencia de un extraordinario desastre humano que duró demasiado tiempo debe nacer una sociedad de la que toda la humanidad se sienta orgullosa". En medio de su discurso, dijo, "Ha llegado el momento de sanar las heridas. El momento de superar los abismos que nos dividen ha llegado. El tiempo para construir esta sobre nosotros. Debemos actuar juntos como un pueblo unido trabajando por la reconciliación nacional, por la construcción nacional, por el nacimiento de un nuevo mundo. Que haya justicia para todos. Que haya paz para todos. Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos". Y terminó con esta nota, "No llegará nunca el ocaso de tan glorioso logro humano, que reine la Libertad, Dios bendiga a África".

Al hacer un llamado a sanar las heridas del pasado, Nelson Mandela llamaba la atención sobre un aspecto fundamental de la historia. Reciente o antigua, en la historia de ayer o la historia de hace mucho tiempo, el aspecto fundamental es el siguiente: las puertas al futuro que todos anhelamos están atrancadas y cerradas por las heridas del pasado que aún no cicatrizan.

Permítanme decirlo de otra manera: Para que todos nosotros podamos avanzar juntos como seres humanos, necesitamos que aquellos de nosotros que han sufrido a manos de los opresores puedan perdonar, y de nosotros que hemos causado tanto sufrimiento nos arrepintamos. Cuando el perdón se encuentra con el arrepentimiento, o viceversa, se libera una nueva energía, una nueva sinergia dinámica y creativa, la cual el mundo apenas ha comenzado a utilizar. 

Subyacente a las divisiones económicas, políticas, sociales, étnicas e ideológicas de nuestro tiempo, en las naciones y entre las naciones, están los Siete Ríos de Odio. Se originan muy atrás en la historia. Muchos han olvidado de dónde y cómo empezaron. En la definición de odio a la que estamos acostumbrados, esto significa "Deseo que tú, mi enemigo, desaparezcas de la faz de la tierra". Pero quiero llamar su atención sobre otra definición que incluye la primera: "Quiero estar muy lejos de ti aunque vivas en la tierra".

Los siete Ríos de Odio son:

  1. La Revolución Industrial, que en la práctica hace al rico más rico y al pobre más pobre.

  2. El tráfico transatlántico de esclavos entre Europa, África y el nuevo mundo de las Américas y el Caribe. Este acto histórico hizo más grande el abismo que ya existía entre las razas. Ahora es un abismo insalvable, a menos que exista una intervención divina.

  3. El legado del Colonialismo y el Imperialismo que trató a algunos hombres como dioses y a otros como perros. 

  4. El trato equivocado de las Naciones Occidentales a China. En particular las Guerras del Opio.

  5. La desintegración de la vida familiar, y la enajenación de las diferentes generaciones.

  6. La profunda división entre las personas y la fe.

  7. La elevación de las filosofías de Derecha o Izquierda, la inclinación simpre presente del hombre de rechazar a Dios.

Existen dos aspectos del largo recorrido de estos ríos de odio a través de la historia que vale la pena examinar de cerca. En primer lugar, en un momento u otro, a lo largo de las riveras de estos ríos algunas personas que antes fueron víctimas luego se convirtieron en victimarios. Y en segundo lugar: la memoria aún sin cicatrizar de las heridas del pasado nos hace ser más consciente de cómo y dónde los demás nos hieren y nos están haciendo daño. Al mismo tiempo, esta falta de sanación nos ciega y no nos permite ver cómo y dónde nosotros lastimamos a otros – dónde estamos hiriendo a los demás.

Esto ha creado un ciclo de venganza similar a esto: aquellos en el poder oprimen a quienes están por debajo suyo, y debido a que el espíritu humano nunca podrá ser oprimido de forma permanente, esto crea sufrimiento y del sufrimiento viene la lucha, y de esa lucha puede llegar el triunfo, y del triunfo, también pueden llegar la opresión. Así que existe un círculo completo que sigue y sigue a través de la historia. Creo que ese círculo puede y debe romperse.

Estos ríos de odio pueden y deben ser bloqueados. Debemos convertirnos en turbinas que conviertan esta rabiosa furia en una potencia, que lleve luz donde haya oscuridad, perdón donde haya injuria y arrepentimiento donde haya orgullo. Podemos ser un instrumento de paz y construcción nacional, cuando, como individuos y como representantes de nuestros propios grupos étnicos y naciones, reconozcamos nuestro dolor o nuestra culpa, aceptemos el perdón, o lo ofrezcamos, y creemos una nueva sinergia juntos. El embrión de un nuevo comienzo, un nuevo capítulo de una nueva historia.

Este es un análisis muy amplio y muy general de la historia y una visión de una posible respuesta. Les aseguro que estos pensamientos no sólo salen de alguna teoría, son parte de mis propias experiencias reales y concretas - después de todo, yo vengo de un pueblo que a lo largo de la historia ha sido esclavizado. Y llevamos estos recuerdos con nosotros. Para algunos de nosotros esa memoria no ha sanado, pero en mi caso puedo decir que yo, a través de estas ideas de MRA1 y de muchos fieles amigos, he logrado sanar."

1 MRA, Rearme Moral, desde 2001 llamado Iniciativas de Cambio.

Conrad Hunte nació en1932, el mayor de los nueve hijos de un jornalero en las plantaciones de azúcar en Barbados. Su habilidad para el cricket lo llevó al equipo de cricket de las Indias Occidentales durante un período de oro cuando ganaron siete de diez series, memorablemente venciendo a Inglaterra en 1963. En 1967 abandonó el cricket para trabajar en Gran Bretaña trabajando por prevenir la violencia racial y construir relaciones entre los inmigrantes recién llegados y la comunidad que los recibía. Este trabajo posteriormente lo llevó a los EE.UU., India, Kenia y Sudáfrica, donde hizo una importante contribución al desarrollo de cricket. En 1998 fue nombrado Caballero de St Andrew, el honor más alto de Barbados otorgado por la Reina de Barbados, la reina Isabel II, por "sus extraordinarios y excepcionales logros y méritos en servicio a Barbados o a la humanidad en general. Murió en 1999. Aquí se puede leer su obituario (en inglés).

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