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Soluciones simples en un mundo complejo

Para una economía de intercambio, regenerativa, solidaria y abundante

Lunes, 30. Julio 2018

 

Los seres humanos de hoy en día se encuentran en una época verdaderamente transformativa. Somos alrededor de 7 mil millones, lo que nos hace la especie más dominante. Un creciente porcentaje de humanos tienen toda la riqueza material posible. Hemos podido conectar casi cada parte del mundo con la ayuda de avances de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Sin embargo, también estamos experimentando importantes sucesos, tales como la crisis ambiental, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la desertización, el hambre, la creciente desigualdad, crisis migratorias, graves problemas de salud mental… La lista es infinita. El mundo parece muy complejo, con un excesivo flujo de información, digitalización y automatización. A pesar de ello, las soluciones para estos complejos problemas podrían ser bastante simple. La dificultad recae, sobre todo, en comunicar estar situaciones de forma eficaz. Una de las primeras soluciones es un concepto conocido como CARE economy (que podría traducirse como “economía del cuidado” o “economía asistencial”, en español), acuñado por Bela Hatvany. La necesidad latente que no estamos abordando es el cuidado: el cuidado por los humanos, el cuidado por nuestro planeta y por todo lo que hay en él. Todos necesitamos cuidado; aquellas personas sanas y las que están enfermas, las mayores y las jóvenes. No estamos cuidado de nuestro planeta y esto amenaza a nuestra especie y a muchas otras. Dicha reprimida necesidad puede convertirse en exigencias al cambiar la estructura de la inversión global.

Si nos preocupamos por nosotros mismos, es más fácil preocuparnos por los demás. Aquello que embellece la economía del cuidado es que es complementaria a una economía compartida. Actualmente, empresas como Airbnb y Uber se han aprovechado de la era digital y de internet para desempeñar negocios como el transporte o el alojamiento compartidos basándose en el sistema de la economía compartida, y se han convertido en algunas de las empresas más grandes del mundo. La ventaja principal de la economía compartida reduce la necesidad de consumir y comprarlo todo como personal (individualmente) y permite compartir como nunca antes se había logrado. Cuanto más conscientes somos del organismo colectivo, más fácil será notar una economía compartida. Recientemente, en mi lugar de trabajo en Estocolmo, me he comprometido en un proyecto de economía compartida llamado Viable Cities, a través del cual facilitaremos la colaboración entre las empresas, el gobierno, los investigadores y los habitantes de la región de Kista.

Actualmente es necesario que nos demos cuenta de que no somos propietarios, sino administradores de recursos. El aire que respiro, el agua que bebo y la tierra donde vivo pertenecen a nuestro patrimonio común. Las fronteras que creamos para hacer posible el patrimonio privado son una falacia, y así veremos cómo se deteriora la madre naturaleza. Mi amigo Visier, de Nagaland, compartió conmigo su vocación por crear un jardín medicinal en Nagaland, es decir: un espacio que se conecta con el bosque y la tierra, algo que ha curado a mucha gente.

Organizaciones como Commonland tienen un “concepto de cuatro retornos”, donde invierten en paisajes degradados. Hablan sobre el regreso de la inspiración y del capital social, natural y financiero. No obstante, estos retornos no son a corto plazo, ya que tienen un horizonte de 20 años hasta llegar a estas inversiones. Existen otros ejemplos como Better Globe, que da las personas la oportunidad de invertir en plantaciones de árboles en Kenia, Uganda y otras tierras en deterioro. Este modelo ofrece un retorno del 15 % en la inversión, así como la construcción de escuelas para habitantes locales, la creación de acceso al agua y la facilitación de microcréditos a empresas locales.

Además de los 24 árboles que mantienes y de los cuales recibes ganancias, hay otros 24 árboles que se dan a personas vinculadas con las plantaciones. Independientemente de quién provee los árboles, todos tienen algo en común: absorben dióxido de carbono del aire. Estos 48 árboles absorben aproximadamente 30 toneladas de dióxido de carbono y otros contaminantes de la atmósfera. Las emisiones de una familia promedio equivalen a unas 22-24 toneladas al año. Empresas como Skymining y Etik Invest ofrecen oportunidades parecidas.

Sin embargo, el mayor cambio que tendrá lugar sucederá con la transformación de los sistemas monetarios al aceptar la función social y ecológica como una divisa. Me acuerdo del trabajo de John Liu’s con respecto a la restauración de Loess Plateau, donde la función ecológica vale más que todos los productos/servicios en la economía. Hoy en día, con la ayuda de organizaciones como Regen Network, podemos medir la función ecológica, y otros indicadores pueden mesurar la función social.

Lo mejor es que podemos pasar rápidamente del actual sistema monetario basado en las deudas a un sistema financiero regenerativo que se base en la creación de capital natural y social. La clave para estas soluciones simples es el arte de permitir, escuchar y aprovechar aquello que es natural y que nos aporta felicidad, y que deja atrás las creencias antiguas y los miedos que han estado conteniendo a la humanidad. Es necesario que escuchemos a nuestros corazones, que digamos la verdad y que actuemos siguiendo nuestra intuición; esto nos guiará hacia esta transición.

Rishab Khanna tiene una carrera en Desarrollo económico, Administración y legislación ambiental, Derecho internacional y diplomacia. Le apasiona llevar la armonía en los sistemas sociales y ecológicos. Con Iniciativas de Cambio Suecia, Rishab ha tenido la oportunidad de codiseñar un sistema de paz y desarrollo en Somalia, financiado por SIDA, y de ofrecer un programa de cohesión social en un suburbio de Estoclomo, llamado Hope in Jarva (“Esperanza en Jarva”). Es también un joven emprendedor social que apoya a empresas sociales en Uganda, Kenia e India. Es el autor de un libro titulado Surging Beyond the Bottom Line: Insights Into a Successful Integral Enterprise (“Surgir más allá del resultado: reflexiones sobre una empresa integral exitosa”) y ha estado coorganizando las conferencias “Trust and Integrity in the Global Economy - TIGE” (Confianza e integridad en la Economía Global)  durante los últimos 7 años. Más recientemente ha empezado a trabajar en un proyecto financiado por la Unión Europea llamado “Migrants and Refugees as Rebuilders” (“Emigrantes y refugiados como reconstructores”); que construye la capacidad de educadores adultos en Suecia, Turquía, España y el Reino Unido para que sean más eficaces en su trabajo con inmigrantes y refugiados.

NOTA: Personas de muchas culturas, nacionalidades, religiones y creencias están involucradas activamente en Iniciativas de Cambio. Estos comentarios representan las opiniones del autor y no necesariamente las de Iniciativas de Cambio en su conjunto.

Traducido al español por Mariona Gastó Jiménez