Vida sostenible estando en casa

Vida sostenible estando en casa

Martes, 14. Julio 2020

 

A lo largo de este tiempo de crisis, he estado reflexionando sobre cómo puedo aumentar mi sostenibilidad y responsabilidad mundial. A pesar de que hay muchas vías por explorar, yo he intentado centrarme en mi responsabilidad personal por encima de mi poder adquisitivo, así como en mis elecciones como consumidora.

Como tal, creo que tengo una influencia considerable en el comercio y que mis gastos tienen un impacto en cómo será el mundo en que quiero vivir en el futuro. Esta influencia puede empezar conmigo y con mi familia, ahora mismo. Sin embargo, considero que, si nos juntamos muchas más personas, lograremos crear un patrón de transformación. Desde mi punto de vista, una muy buena forma de disminuir mi impacto tanto ecológico como humanitario es evaluando estratégicamente y de forma consciente mis hábitos de consumo y, por defecto, mis necesidades.

Así pues, he empezado a analizar dónde estoy yendo con mis esfuerzos y lo estoy relacionando con mis necesidades, tanto inmediatas como previsibles. Intenté crear un análisis sistemático, pragmático y completo sobre cada ámbito de mi vida siguiendo un proceso mental parecido al de THINK (por sus siglas en inglés), muy recomendado también para antes de hablar.

Consideración hacia los demás (Thoughtfulness): ¿Puedo ayudar al pequeño comercio local? ¿Pueden mis compras aportar un valor añadido a mi comunidad?
Utilidad (Help): ¿De qué manera hace esto que mi vida sea más eficiente?
Integridad (Integrity): En relación con la empresa que ofrece dichos bienes o servicios, ¿sus valores y principios se ven reflejados en sus políticas? ¿Puedo apoyar a empresas que dan algo a cambio?
Necesidad (Necessary): Volverlo a penar. ¿De veras lo necesito?
Respetuoso (Kind): con el medio ambiente, según los recursos utilizados, y con las personas que se encargan de producir dichos bienes o servicios. ¿Tienen un trato justo?

Para simplificar este proceso, fui pasando habitación por habitación en nuestra casa y reflexioné sobre todos estos puntos. Además de ir tirando y donando algunos objetos, también hice una lista sobre algunos aspectos en que pensar, porque sentía que podía hacerlo mejor; por ejemplo, mientras ordenaba los productos de aseo, los de limpieza y los de la despensa, intenté dar con nuevas formas de reducir mi huella ecológica y descubrí técnicas muy interesantes que me ayudaron a lograr muchos de los objetivos que me había planteado. Di con distintas empresas locales, innovadoras y/o éticas a las que podía ayudar, puesto que venden varios productos básicos para el día a día.

Se trata de una tarea importante y con la cual una puede desanimarse o agobiarse fácilmente, porque a veces intentamos hacer muchos cambios a la vez o porque debemos tomar decisiones estando bajo presión. En mi caso, simplemente intenté darme un poco de tregua y ver cada cambio como un proceso de adaptación que irá mejorando con el tiempo. A medida que vaya avanzando en el camino, esta práctica irá creciendo de forma natural y abarcará otros aspectos de mi vida.

Laura Nathwani

Laura Nathwani se graduó en cirugía veterinaria en 2005 y trabajó para la organización benéfica del Reino Unido PDSA antes de decidir quedarse en casa con su joven familia. Durante esa época, terminó su máster en Salud Global en la Universidad de Manchester y se ha mudado de continente tres veces: primero fue a Australia, donde se enamoró del país e hizo buenas amistades con algunos de los miembros de Iniciativas de Cambio en el centro de Australia, Armagh; luego regresó al Reino Unido antes de estar 7 meses viajando por el mundo, descubriendo África y Asia, y finalmente llegó hasta los Estados Unidos de América, donde vive actualmente.

 

Traducido al español por Mariona Gastó Jiménez